falso feminismo del psoe

Sánchez reactiva a Paco Salazar como asesor externo y reabre el debate interno sobre el “feminismo oficial” del PSOE

La vuelta de Paco Salazar al entorno del presidente Pedro Sánchez vuelve a encender las suspicacias dentro del PSOE y reaviva un debate que nunca terminó de cerrarse. Salazar, que meses atrás quedó fuera de la dirección federal tras conocerse denuncias presentadas por varias mujeres por supuestos comportamientos indebidos, habría regresado ahora como asesor externo a través de una consultora privada, según fuentes socialistas consultadas.

La decisión llega apenas unas semanas después de que trascendiera una comida en Madrid entre Salazar y la portavoz del Gobierno, Pilar Alegría, una imagen que causó sorpresa en sectores internos que daban por descontado que el aparente distanciamiento era irreversible.

Una salida forzada y un regreso silencioso

El episodio que precipitó su salida ocurrió durante un Comité Federal especialmente tenso. Según relataron asistentes a aquel encuentro, las áreas feministas del partido presionaron para impedir que Salazar se incorporara al equipo de Organización. Aquella mañana se impuso el mensaje interno de “tolerancia cero” y se anunció que el asesor quedaba apartado a la espera de aclarar su situación. No hubo resolución judicial ni expediente público; fue una decisión política tomada desde Ferraz.

“De puertas para fuera se le dio por amortizado”, recuerdan fuentes socialistas. “Pero de puertas para dentro nunca se le perdió del todo”. La foto con Alegría semanas después alimentó precisamente esa sensación.

Ahora, según ha trascendido, Salazar vuelve a colaborar a través de una consultora externa, en un modelo que también estaría utilizando Iván Redondo, quien fuera mano derecha del presidente durante años y que igualmente habría retomado contacto con Moncloa por la misma vía: contratar empresas, no personas.

El regreso al núcleo duro

Quienes conocen los entresijos de la Presidencia aseguran que Salazar, incluso tras su salida formal, mantuvo influencia sobre sondeos, negociaciones territoriales y análisis de poder interno. Era —señalan algunas voces del partido— uno de los integrantes de la denominada “camarilla” que durante años orbitó en torno al núcleo duro del sanchismo junto a José Luis Ábalos, Santos Cerdán y Koldo García.

Su retorno alimenta la percepción de que nada se mueve en Moncloa sin un reducido grupo de estrategas que, con mayor o menor visibilidad pública, siguen operando alrededor del presidente.

El debate sobre el feminismo en el PSOE vuelve a escena

La rehabilitación discreta de Salazar ha reactivado un viejo reproche interno: la distancia entre el discurso feminista de la dirección y determinadas prácticas que, según varias dirigentes críticas, lo contradicen.

Fuentes del sector feminista recuerdan que aquel Comité Federal en el que se apartó a Salazar llegó acompañado de una puesta en escena contundente: Pedro Sánchez posó rodeado exclusivamente de mujeres la noche anterior, reivindicando el liderazgo feminista del partido. Un gesto que, visto ahora, algunas militantes interpretan como “cosmético”.

La reincorporación del asesor reabre heridas y vuelve a desencadenar críticas que ya emergieron en otros episodios de la historia reciente del partido, cuando antiguos dirigentes mantuvieron responsabilidades pese a condenas o polémicas relacionadas con violencia machista.

Estrategia, comunicación y viejos conocidos

No faltan voces que vinculan esta operación con la estrategia comunicativa del presidente. No es la primera vez que se señala a Redondo o a Salazar como inspiradores de movimientos simbólicos —como el uso de un determinado estilo o imagen en intervenciones clave— destinados a desplazar el foco mediático.

Para algunos socialistas, el regreso simultáneo de ambos consultores evidencia que Sánchez vuelve a apoyarse en su antiguo sistema de contrapesos y en asesores que conoce bien; para otros, transmite la idea de que no existe una verdadera renovación interna más allá de los discursos.

Un PSOE en tensión interna constante

El caso Salazar se suma a otros frentes internos que mantienen al partido en un estado de debate permanente. Dirigentes territoriales, cuadros feministas y sectores críticos consideran que la gestión de estos episodios afecta a la credibilidad del mensaje del partido en cuestiones esenciales.

Mientras tanto, desde Moncloa la consigna es clara: “normalidad”. El Gobierno insiste en que la contratación de consultoras forma parte de prácticas habituales y no implica responsabilidades orgánicas en el partido.

Pero el ruido interno crece. Y para muchos militantes, este regreso silencioso reabre una pregunta que nunca llegó a cerrarse del todo:

¿coherencia o estrategia? ¿Principios o conveniencia?

Por ahora, la respuesta parece seguir buscándose entre pasillos, consultoras y comedores discretos del centro de Madrid.