Aldama aprieta el cerco sobre Sánchez y retrata a un Gobierno a la defensiva
El comisionista volvió a ‘Horizonte’ con acusaciones explosivas contra el Ejecutivo, Bolaños, Ferraz y el entorno socialista, mientras La Moncloa sigue amagando con querellas que no terminan de llegar.
Pedro Sánchez tiene ya demasiados incendios abiertos como para seguir fingiendo normalidad. Víctor de Aldama volvió a aparecer en televisión y lo hizo con un mensaje demoledor para La Moncloa: el problema, según él, no estaría solo en Ábalos, Koldo o Santos Cerdán, sino en la cúspide del poder. “El número uno, que es el señor presidente, Pedro Sánchez”, afirmó al hablar de quienes, siempre según su versión, estarían detrás de maniobras para tapar a jueces, fiscales y proteger al Gobierno.
Aldama no se guardó nada. En Horizonte rescató la existencia de lo que él llama las “cloacas” del PSOE, con nombres ya conocidos como Leire Díez, Jacobo Teijelo o Javier Pérez Dorset, a quienes sitúa bajo el mando político de Santos Cerdán. Su acusación es gravísima: contactos con empresarios y personas inmersas en causas judiciales para ofrecer supuestos favores, incluso indultos, a cambio de declarar contra él.
Sánchez, atrapado por sus silencios
La cuestión ya no es solo lo que dice Aldama. La cuestión es lo que no hace el Gobierno. Porque en La Moncloa se anuncian querellas, se lanzan desmentidos y se filtran respuestas, pero Aldama insiste en que esas acciones judiciales no terminan de llegar. Y ahí Sánchez tiene un problema político evidente: si todo es falso, ¿por qué tanto ruido y tan poca contundencia en los tribunales?
El propio comisionista apuntó directamente al entorno de Félix Bolaños y aseguró que intentaron contactar con él y ofrecerle “muchísimo dinero” para comprar su silencio. También mencionó al entorno de Cristina Narbona. Son acusaciones de enorme calibre que dibujan un Gobierno más preocupado por apagar escándalos que por dar explicaciones claras.
Zapatero, Venezuela y el fantasma de la financiación
Aldama volvió además a situar a José Luis Rodríguez Zapatero en el centro de sus revelaciones. Habló de viajes, de Venezuela, de petróleo y del famoso sobre que, según su versión, estaría ya en manos de la Audiencia Nacional y que podría apuntar a una presunta financiación irregular vinculada al PSOE y a la Internacional Socialista.
Todo ello coloca al sanchismo ante una tormenta perfecta: corrupción, cloacas, Venezuela, Ferraz y un presidente cada vez más rodeado por quienes fueron piezas clave de su poder.
Un Gobierno contra las cuerdas
La acusación más escabrosa llegó cuando Aldama aseguró haber visto a miembros del Gobierno consumiendo droga en una fiesta de José Luis Ábalos. Una afirmación durísima, pendiente de acreditarse, pero políticamente devastadora para un Ejecutivo que ya carga con una imagen de descomposición absoluta.
Sánchez ha construido su supervivencia política a base de negar, resistir y señalar a los demás. Pero el caso Aldama ha convertido esa estrategia en un bumerán. Cada aparición del comisionista abre una grieta nueva. Cada silencio de Ferraz la agranda. Y cada querella anunciada que no llega deja al presidente más solo ante la sospecha.