ESPOLÍTICA
Castillón apunta a Dubai como origen de las joyas de Zapatero y sacude el mito socialista
El periodista sostuvo en ESPolítica que las piezas intervenidas al expresidente podrían proceder de regalos vinculados a operaciones empresariales en Emiratos Árabes, una versión que, de confirmarse, agravaría el golpe político y judicial al referente del sanchismo.
Las joyas intervenidas a José Luis Rodríguez Zapatero, valoradas en torno a 1,3 millones de euros, se han convertido ya en una de las imágenes más comprometedoras para el expresidente socialista. Pero la polémica dio un salto más en ESpolítica, donde Albert Castillón apuntó, siempre según su información, a Dubai y Emiratos Árabes como posible origen de parte de esas piezas.
El periodista sostuvo que esas joyas habrían sido entregadas como obsequios de empresas con sede en Emiratos Árabes a cambio de presuntos favores vinculados a gestiones atribuidas a Zapatero. Una tesis de enorme gravedad que, como él mismo planteó en el programa, deberá ser aclarada en sede judicial.
La versión de Castillón: regalos tras grandes operaciones
Castillón explicó que, según su experiencia y sus fuentes, en Emiratos Árabes es habitual que determinados grandes acuerdos empresariales se cierren con regalos de alto valor, entre ellos joyas. Añadió además que este tipo de piezas puede dejar rastro: el origen de las piedras, el trabajo de los artesanos, el oro, los diamantes, las esmeraldas o el diseño.
A partir de ahí, el periodista apuntó a una posible conexión con estructuras empresariales en Dubai. Según su relato, Zapatero habría participado, con la colaboración de Delcy Rodríguez y a través de su presunto testaferro, Julio Martínez, en un sistema para facilitar empresas offshore en Emiratos. Siempre según Castillón, esas operaciones habrían generado comisiones y también regalos en forma de joyas.
El comunicador incluso sostuvo que algunos de esos obsequios se habrían presentado como regalos “para su esposa”, aunque añadió que Sonsoles Espinosa no solía llevar joyas, por lo que esas piezas habrían acabado guardadas en la caja fuerte del expresidente.
Un relato pendiente de acreditarse
La información expuesta por Castillón es especialmente delicada y debe manejarse con prudencia: no se trata de hechos probados en esta pieza periodística, sino de la versión que el periodista trasladó en el programa. Lo que sí está ya sobre la mesa, según se analizó en la tertulia, es el impacto político de unas joyas millonarias que chocan frontalmente con la imagen de austeridad que Zapatero cultivó durante años.
Benjamín López, por su parte, fue contundente al valorar la dimensión pública del caso. A su juicio, más allá del recorrido penal, el daño político para el expresidente ya es enorme. El viejo mito del socialista sobrio queda golpeado por una fotografía difícil de borrar: una caja fuerte, 103 joyas y una valoración millonaria.
Delito fiscal, contrabando y muchas explicaciones pendientes
En el programa también se abordó la posible derivada penal del caso. López apuntó a dos frentes: delito fiscal y contrabando, en caso de que se confirme que las joyas no estaban declaradas y que su valor alcanza las cifras difundidas.
La apertura de una pieza separada sobre las joyas refuerza la importancia judicial del asunto. Zapatero tendrá que explicar el origen de esas piezas, cómo llegaron a su poder, si fueron declaradas y qué relación pueden tener, o no, con sus actividades internacionales.
El símbolo que puede perseguir a Zapatero
Castillón resumió la cuestión con una idea demoledora: las grandes historias de corrupción necesitan símbolos, y estas joyas ya lo son. Para el periodista, el caso puede convertirse en la imagen definitiva del derrumbe político de Zapatero.
El expresidente que durante años fue presentado como referente moral del PSOE y como inspiración del sanchismo aparece ahora rodeado de sospechas, lujo y explicaciones pendientes. Y aunque la Justicia deberá determinar qué hay de cierto en cada extremo, el golpe político ya es evidente: las joyas han dejado de ser un detalle para convertirse en el símbolo más incómodo de Zapatero.