29 de octubre de 2020
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Socialistas históricos hartos de Sánchez se conjuran para "refundar" el PSOE

El hartazgo interno con Sánchez es enorme, pero el miedo a las represalias esconde todas las respuestas. Menos una, de quien no tiene nada que perder y pretende esto.

De cómo Pedro Sánchez gobierna el PSOE con mano de hierro da cuenta un hecho: el mayor ejecutor del control parlamentario que evitó toda disidencia entre los 120 diputados socialistas en la sesión de investidura es, paradójicamente, uno de los dirigentes más claramente criados a los pechos del socialista más crítico con el actual presidente.

El secretario general del Grupo, Rafael Simancas, nació y creció enseñado por Alfonso Guerra, entre otros ilustres como José Félix Tezanos, de quien fue redactor jefe en la revista "Temas", la biblia de la teoría política socialista. Y ahora se enfrenta a diario  a su "padre", uno de los mayores críticos que tiene su nuevo jefe, Pedro Sánchez, a quien profesa lealtad absoluta.

Pero ese apellido, Guerra, resume muy bien la opinión bélica que una parte del PSOE tiene de su secretario general y presidente tras haber coronado una carrera que comenzó con su expulsión de la dirección hace dos años, por querer pactar con independentistas, y ha concluido con un acuerdo con todos ellos.

 

Y tanto que guerra, aunque no se sabe cuándo, quieren librarle a Ferraz  desde hace tiempo eso que se conoce por "sector histórico", tan conocido para el socialismo fetén como despreciado por la dirección actual: denigrar a Felipe, Corcuera, Leguina, Nicolás Redondo y Guerra es el pan nuestro de cada dia en la dirección sanchista, que les ve como un vestigio del pasado sin ninguna influencia. 

Tanto como para que nadie de la cúpula pierda tiempo en contestarle, una tarea que todo lo más encomiendan a un segundo fila como Odón Elorza, exalcalde de San Sebastián y ahora diputado escogido para marcar a los barones más díscolos -que ya no existen- y a las viejas glorias.

Esperar el momento

Pese a ello, algo se está moviendo. De la crítica furibunda pero estéril, se quiere pasar a algo más desde el sector crítico. No ahora, en plena ola ascendente del sanchismo recién investido, pero sí cuando las tormentas de un Gobierno con Podemos e intervenido por el soberanismo descarguen toda su ira sobre Sánchez.

Uno de esos nombre de siempre, Joaquín Leguina, ya reconoce públicamente la existencia de un proyecto de refundación del PSOE, incluso. Lo dijo esta semana en los micrófonos de la Cope: "Sánchez está destruyendo el PSOE fundado en 1974, los que estábamos en eso tendríamos que movernos para reconstruir eso", dijo sin ambages, para confesar el plan:  es lo que "vamos a hacer unos cuantos".

No deja de ser ahora un brindis al sol, pues a la falta de efectivos críticos se le suma el poder absoluto de Sánchez. ¿Pero y a medio plazo? Es ahí, cuando todos los pecados empieces a pasar factura, donde cabe esperar que ese sector crítico irrumpa con fuerza. Las ganas son inmensas.

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