Mirando hacia las estrellas

Aunque deslucidas por el pesimismo que impregna la humanidad en tiempos de pandemia, resulta emocionante el seguimiento de misiones que nos acercan más a las maravillas del universo

Es posible que no podamos desplazarnos demasiado lejos en el corto plazo, por un fundado temor a tener que volver inmediatamente, sin tiempo apenas de haber deshecho las maletas. Los rebrotes de la pandemia en territorio nacional han llevado a diversos gobiernos europeos a desaconsejar a sus ciudadanos viajar a España, dando la puntilla a un muy perjudicado sector turístico, que aguardaba estos meses para poder garantizar su supervivencia.

 

Como consuelo, ya que Fernando Simón logró ver el lado positivo de la situación, al menos se reducirá la cantidad de casos importados. Vano consuelo, sin embargo, para aquellos que acabarán en el paro, si no lo están ya.

 

Si uno desea mirar más lejos, mucho más lejos en realidad, y constatar que la vida continúa, hay que poner los ojos en Marte. Este jueves ha sido lanzada desde Cabo Cañaveral el cohete Atlas V, que porta en su interior el Perseverance, un rover de exploración espacial con la ambiciosa misión de recoger información suficiente para preparar el establecimiento de un futuro asentamiento permanente en el planeta y, si cabe, encontrar vestigios de la posible existencia pasada de vida microbiana.

 

Aunque deslucidas por el pesimismo que impregna la humanidad en tiempos de pandemia, resulta emocionante, como enamorado de la carrera espacial que soy, el seguimiento de misiones que nos acercan más a las maravillas del universo y al origen de la vida. La belleza de las imágenes remitidas a la tierra por sondas como las veteranas Voyager o la más moderna New Horizons, excitan la imaginación y llevan a la reflexión.

 

Es de lamentar, sin embargo, como en tantos ámbitos de la investigación científica, que no se inviertan fondos suficientes, especialmente en comparación con los tiempos de la feroz competencia entre norteamericanos y soviéticos. La apertura al capital privado y las experiencias de compañías privadas como SpaceX constituyen una nota de esperanza, pero sigue sin ser suficiente.

 

Supongo que hoy por hoy, bastante tenemos con pensar en que los 140.000 millones de euros que corresponden a España de los fondos para la recuperación del covid-19 puedan no ser suficientes, sin contar con que la mitad tendrá que ser devuelta, amén de realizar ajustes estructurales en nuestra economía, con el coste social que seguramente conllevará.

 

Una perspectiva poco halagüeña, pero que seguro superaremos. Miren hacia las estrellas mientras tanto.

 *Abogado y politólogo.

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