01 de octubre de 2020
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Disidencia controlada: así "okupan" el sistema los políticos antisistema

Pablo Iglesias e Irene Montero, felices

Pablo Iglesias e Irene Montero, felices

El populismo ya es "establishment" en España, disfrazado de antisistema pero inmerso en el sistema para adaptarlo a sus necesidades y excluir toda disidencia.

 

 

En el País Vasco los abertzales mueven los árboles para que el establishment de poder recoja las nueces, pero si te llamas Miguel Ángel y te niegas a ser otra oveja de pelo a bacinilla y pendiente en la oreja, te pegan dos tiros por la espalda.

En Cataluña los CDR corean las mismas consignas que la élite político-financiera del 3%, que lleva al mando de la nave, entre idas y venidas a Andorra, toda la democracia, pero si eres uno de los estudiantes de S´ha acabat y quieres cambiar las cosas de verdad y no quemar contenedores para hacerte un selfie, te abandonan a tu suerte bajo la coacción diaria en la Universidad, señalados.

Irene Montero da charlas patrocinadas por el Banco Santander y posa para la revista Diez Minutos mientras nos cuenta cuánto ayuda su Pablo en la casa. Cualquier periodista que decida ser bufón de corte revolucionaria, tiene al instante una silla de tertulia en cualquiera de las cadenas que la corte controla, o sea, en casi todas las cadenas.

¿No son un poco raros estos antisistema?, ¿Cómo es posible que el sistema los subvencione y proteja desde la universidad hasta su etapa de “activistas” y que si se juntan en la Complutense un viernes por la tarde y entre sorbos de calimocho deciden montar un partido, lleguen en apenas cinco años al poder?

¿Qué mierda de sistema es este tan fácil de derrotar? Quienes manejan los hilos descubrieron hace tiempo que para llegar al poder absoluto lo más rápido y efectivo es controlar el contrapoder, o lo que es lo mismo, mantener la disidencia controlada.

 

Es por esto que si eres un radical vasco adoctrinado desde la Ikastola y reforzado ideológicamente por la ETB, puedes irte de chiqueteo por el casco viejo sin ningún miedo, puedes acudir a cualquier mitin de los tuyos sin temor, e incluso si así lo decides, puedes llevarte una bengala al homenaje del último etarra que ha quedado en libertad después de no cumplir ni una décima parte de su condena.

Ahora bien, si te da por llevar la bandera de España y acudir a un acto de Vox, pueden abrirte la cabeza de una pedrada, que diputados de lo que un día fueron unas cortes dignas, acabarán haciendo bromas de sangre y ketchup, mezclado todo con altas dosis de indignidad y miseria moral. Son los mismos que luego ven actos fascistas por una pintada en el suelo o quieren normalizar el insulto, excepto si los insultas a ellos. 

Los chicos de la Complu, los Hassel de turno, los Maestres, las Fallarás, los facuos… no son más que los niños mimados del sistema, el poder los necesita porque con un contrapoder tan estúpido, es más fácil mantener el statu quo. 

 

 

El poder es un tinglado, la estrategia política de intentar dividir a la izquierda con un partido más fuerte que Izquierda Unida, la estamos pagando todos. Los que gritaban en las plazas “PSOE y PP, la misma mierda es”, son hoy los socios de honor de Sánchez. En Vallecas no cabía el ego del líder de la manada…todo era mentira. 

El rebaño

Así que si eres una de las ovejas de su rebaño te dejan cortar calles, quemar contenedores, controlar los pasillos de las facultades, insultar y coaccionar a los que no piensan como tú… además, los desperfectos los paga el buen ciudadano con sus impuestos. 

Todo este escenario coactivo provoca que la mayoría de los jóvenes no actúen por convicción, sino por instinto… el de supervivencia, buscando grupos de referencia fuertes donde sentirse seguros en zonas de confort, en esa etapa de la vida tan llena de inseguridades.

No podemos engañarnos, tampoco hay tantos Miguel Ángel que se atrevan a salirse del rebaño, sabiendo que serán señalados. Así que mientras defiendas las mismas cosas que el poder, serás su antisistema favorito, pero prepárate para el acoso más salvaje si te atreves de verdad a enfrentarte a él, más te vale ser valiente. No admiten otra disidencia que la que ellos mismos crean y controlan. Disidencia controlada. 

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