La investigación: ¿asignatura pendiente del docente?

Estamos acostumbrados a ser pasivos y recibir el aprendizaje, pero no a formar parte del mismo y a expandir nuestros conocimientos y experiencias

Cada vez los docentes tenemos más formación. Sin embargo, parece que el campo de la divulgación e investigación queda a un lado en la mayoría de docentes. En ocasiones esto ocurre por la falta de tiempo, por la dificultad que conlleva el proceso científico, por la falta de formación en este ámbito tan importante o por la sobrecarga laboral.

A pesar de ello, algunos docentes experimentan en algún momento de sus vidas el deseo o la necesidad de compartir sus experiencias con el resto de la comunidad educativa. No obstante, para poder iniciar este proceso es necesario que los docentes cuenten con un contexto de tranquilidad y relajación para poder documentar sus experiencias. Desde mi punto de vista sería interesante promover este aspecto incluyéndolo dentro del horario laboral y reflejar este trabajo en aquellos que pudieran tener interés.
Hemos caído en la rutina del aula, el estrés laboral, cumplir expediente y todo ello dificulta la mejora de la calidad de la enseñanza. Todo esto se combina con un cambio social en el aprendizaje de nuestros alumnos, al que cuesta adaptarse y más aún en las generaciones de docentes más mayores.

Hace falta pausa, reflexión y análisis para poder investigar y saber cómo aprenden nuestros alumnos, si es mejor el trabajo individual o grupal, cómo fomentar la lectura, qué técnicas novedosas dan buenos resultados para mejorar en el aula, etc, y mucho tiempo y trabajo para investigar y promover nuevas teorías en base al método científico según nuestras experiencias.
Cada docente es único. Cada docente desarrolla habilidades y aprende basándose en lo que funciona y no funciona con sus alumnos.

Qué importante sería poder comunicar las experiencias de cada docentes a otros profesionales que ingresan en el sistema educativo o que pueden vivir situaciones análogas

¡Qué importante sería poder comunicar estas experiencias a otros docentes que ingresan en el sistema educativo o que pueden vivir situaciones análogas! Cuando hablamos de comunidad educativa, el término implica complicidad, cercanía y comunicación, algo que se podría conseguir a través de la divulgación e investigación pero estamos muy lejos…
Un punto inicial de partida sería mejorar y promover acciones de apoyo y acompañamiento a la investigación y no sólo basar la formación docente en los cursos y diplomas. Además, nuestro sistema de aprendizaje tiene un fuerte carácter mecanicista en el que estamos acostumbrados a ser pasivos y recibir el aprendizaje, pero no a formar parte del mismo y a expandir nuestros conocimientos y experiencias. Estamos acostumbrados a aprender para luego explicar. Tenemos un gran reto por delante.

Una propuesta interesante se basaría en fomentar en nuestros alumnos la curiosidad, la creatividad, el posicionamiento de criterios y cuestionar la información a través de la indagación e investigación, pero para ello los primeros investigadores debemos ser nosotros mismos.

Todo ello implica en ocasiones improvisación, que debe ser preparada, tener la mente abierta a diferentes propuestas y pensamientos, y formarse a través de otras experiencias, no sólo las propias. Además parece fundamental que el docente esté realizando de forma continua una autoevaluación personal para poder adaptar su práctica docente diaria.
 Algunas estrategias para mejorar la práctica docente pueden ser: implicar a los alumnos en proyectos de investigación en los que participen de forma dinámica y extrapolen resultados a la vida real, correlacionar aspectos que aprenden en distintas asignaturas para que tengan una visión de aprendizaje íntegra y no separatista, así como explicar qué esperamos de nuestros alumnos y qué queremos que aprendan y por qué.

Estamos acostumbrados a hablar y a veces es necesario un ejercicio de escucha activa para poder mejorar


Por otro lado, como docentes es interesante que mejoremos el debate y comunicación con los compañeros, que adoptemos posturas o estrategias que ayuden a mejorar el desarrollo de habilidades comunicativas y de aprendizaje de nuestro alumnado y también que permitamos la integración de los alumnos y el intercambio de experiencias para que los alumnos sean partícipes de su propio aprendizaje. Estamos acostumbrados a hablar y a veces es necesario un ejercicio de escucha activa para poder mejorar. 
La primera investigación debería empezar por nosotros mismos y por nuestros compañeros, además de revisar la metodología científica y la literatura para poder crecer profesionalmente y dar lo mejor de nosotros. Tanto los éxitos como los fracasos obtenidos pueden servir de referencia a muchos docentes. Ojalá tengamos un escenario de reconocimiento divulgativo que facilite esta expresión.

*Presidenta provincial en Valencia de Educación en el sindicato CSIF.

 

 

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