El liderazgo de Bonig en cuestión tras los resultados electorales

Bonig, Cisca, Ortiz y Catalá.

Bonig, Cisca, Ortiz y Catalá.

Los primeros movimientos contra la lideresa del PP valenciano se produjeron al día siguiente de no lograr la presidencia de la Generalitat. Ahora,tras las municipales,la tregua se ha acabado



 

A la vicesecretaria regional del PPCV, Elena Bastidas, le tocó ayer analizar los resultados electorales del domingo. Con Bonig en Madrid, sin tomar la palabra en la reunión de la Ejecutiva nacional, la diputada autonómica mantuvo que su formación "va en la buena dirección y se ha consolidado como el gran partido de centro-derecha de la Comunitat Valenciana". El argumentario fue el mismo que tras las autonómicas: "Ha habido partido hasta el final y que solo ha perdido en los penaltis. Hoy Valencia capital no tiene una alcaldesa popular por poco más de 500 votos". Una explicación de consumo interno pero difícilmente aguanta un análisis en profundidad.

Y la muestra del algodón está en que el PPCV se ha esforzado más en explicar los "retrocesos" electorales del resto de fuerzas políticas que en resaltar los apoyos recibidos. La recuperación de los populares se focaliza en Alicante. En Castellón se ha perdido la diputación y en Valencia los resultados son especialmente crudos en los grandes municipios del área metropolitana y en las capitales de las comarcas. Las apuestas de Bonig han estado lejos de hacerse con las alcaldías.

¿En qué situación queda la lideresa de los populares? Tras el 26-M,  Isabel Bonig puede verse forzada a tomar decisiones en su dirección. Su mano derecha muy cuestionada antes de los comicios en Génova, 13 ha quedado erosionada. A ella se le responsabiliza de la estrategia electoral y de los fallos organizativos. Y por si fuera poco, a Eva Ortiz se le atribuye la filtración publicada el sábado en la que se aseguraba que el PP valenciano reclamaba cambios en la dirección de Casado. La inoportunidad de la "exigencia" en el día de la reflexión quedó aún más en evidencia  cuando los negros nubarrones en torno a Casado ha quedado atenuados con el resultado del 26-M, principalmente en Madrid.

Bonig parece blindada políticamente: los diputados autonómicos electos son de su cuerda y los miembros de su ejecutiva de partido, también. Así que por ese lado, en teoría tiene difícil que le muevan la silla. Los que agitan la petición de responsabilidades por el fracaso en las autonómicas y el mínimo avance en las locales anuncian ya la petición de congresos.

La organización tanto en la ciudad de Valencia como en la provincia se encuentra en manos de gestoras. Bonig no ha sabido o no ha podido zanjar la eventualidad en las direcciones.  A la presidenta se le urge ahora a mover ficha.  María José Catalá  ya está asumiendo el liderazgo del partido en la capital.  Ayer tomó la iniciativa  al proponer al PSPV y a Ciudadanos, como "bloque constitucionalista", que le apoyaran su investidura como alternativa a la izquierda  ante el "peligro" nacionalista de Compromís. Una propuesta sin recorrido, ante el rechazo ya de los socialistas, pero que cabe enmarcarla en su hoja de ruta de mantener la iniciativa en la oposición.

En la provincia todo es más complejo para el PPCV. El máximo responsable de la gestora José Ramón Adsuara ha vuelto a lograr un gran triunfo en Alfafar. Mayoría absoluta. Su labor al frente de la dirección provisional ha quedado en segundo plano. Su participación de hecho en la campaña ha estado muy limitada. La diputada Belén Hoyo, la referente de Casado en Valencia, ni mucho menos estará al margen del congreso provincial que en teoría debe de celebrarse este año.

Está por ver si los críticos a Bonig tratan de forzar el calendario que fija el congreso regional del partido para dentro de dos años.  La recuperación electoral a la que aludía Bastidas se ha dejado notar solo en Alicante lo que refuerza el papel de José Ciscar. Si las negociaciones con Ciudadanos dan resultado, todo hace indicar que César Sánchez continuará como presidente en la Diputación a costa de dejar su recién escaño en el Congreso. La alianza Ciscar-Sánchez es un hecho y cuenta el apoyo de los casadistas.

Si hasta ahora los movimientos internos en la organización se ha limitado a dirigentes de Valencia, para esta semana está convocada una reunión en Alicante. Ese es el primer paso de una estrategia que tiene como objetivo provocar cambios en el equipo de dirección. A la lideresa se le responsabiliza de haberse enrocado con un equipo reducido con limitada proyección. Por de pronto, tiene que tomar decisiones. La más próxima la designación de los diputados provinciales. Habrá que ver hasta qué punto su propuesta es respaldada por concejales. La firma del papel en blanco, como aval para la propuesta de la dirección,  ya no se estila en el PP.

Por otra parte,  el fiscal que investiga la supuestas irregularidades en la vista del Papa en 2006 ha solicitado a la juez que cite a la lideresa de los populares, aunque no se ha desvelado si es en calidad de testigo o como imputada. Un contratiempo para Bonig a días antes del pleno en las Corts Valenciana  de la reelección de  Ximo Puig en la presidencia de la Generalitat.

 

 

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