El vodevil en el Ayuntamiento de Valencia acaba con victoria pírrica del PSOE

El grupo socialista logra la vicealcaldía que lleva mes y medio reivindicando pero, a cambio, Ribó crea una segunda vicealcaldía para Compromís que devalúa la de Sandra Gómez

 

"Comedia frívola, ligera y picante, basada en la intriga y el equívoco". Así define la Real Academia de la Lengua Española el término vodevil, cuyo significado se ajusta bastante a lo sucedido durante el último mes y el medio, el tiempo que han tardado Compromís y PSPV-PSOE para ponerse de acuerdo en compartir el gobierno de Valencia, aunque todavía restan cargos por pulir y nombres por asignar a delegaciones.

Han mantenido la intriga propia del vodevil hasta la junta de portavoces previa al pleno de organización que tendrá lugar la próxima semana. Han apurado casi hasta el máximo el plazo. El principal motivo de fricción resultaba una cuestión tan escasamente preocupante para la ciudadanía como fundamental para los dos partidos que la negociaban: que la candidata socialista, Sandra Gómez, dirigiera una vicealcaldía.

 

 

Realmente, para el grupo del PSPV-PSOE su postura consistía en que asumiera ´la´ vicealcaldía. Al final, casi en el último momento, el equipo de Compromís ha accedido a cambio de que esa vicealcaldía pase de ´la´a simplemente ´una´, porque crea una segunda que, en la práctica y por hiperinflación de vicealcaldías, devalúa la primera.

Sí, Gómez será vicealcaldesa, pero no la única para hacer sombra a Ribó. Tendrá a su lado a un concejal de Compromís codo a codo, y con el mismo estatus, al frente de otra vicealcaldía. Victoria pírrica que, como también define la RAE, consiste en un triunfo conseguido con más desgaste del vencedor que del vencido. Que se lo digan al legendario rey Pirro de Epiro, que derrotó dos veces a Roma aunque a costa de tales pérdidas que su ejército fue devastado a la tercera embestida. Perdió la guerra.

Sandra Gómez, que no ha dudado en calificar la jornada de fumata blanca municipal de este viernes como "día de alegría y esperanza para votantes progresistas", también podrá repartir cuatro grandes áreas entre su equipo de siete concejales de las nueve que gestionarán el Consistorio. Las otras cinco, junto a una vicealcaldía y a la alcaldía, caen en manos de Compromís. Ha tenido que ser el 12 de julio, mes y medio después de las elecciones del 26 de mayo, cuando ambos partidos suscriban su acuerdo. 

En el Consell, con tripartito y no bipartito, tardaron menos desde que se pusieron a la labor. Y Ximo Puig no tuvo reparo alguno en conceder la vicepresidencia a Mónica Oltra tanto en 2015 en solitario como en 2019, compartida con Unidas Podemos pero a instancia de la insistencia de este partido, no por voluntad socialista. Por tanto, a la inversa, cuando el PSOE ha tenido que decidir y ceder, todo ha sido más rápido. En cualquier caso, el alcalde, Joan Ribó, hace una lectura positiva de esa demora. "Las cosas bien hechas cuestan", ha declarado.

Desde la oposición, los tres partidos que la conforman han arremetido contra el acuerdo y, sobre todo contra los recortes adoptados por el alcalde para PP, Ciudadanos y Vox: concejales con dedicación parcial, menos asesores y limitación de preguntas.  "La ciudad sigue sin gobierno", ha señalado la portavoz del grupo popular, María José Catalá, que ya ha anunciado "medidas judiciales ante la vulneración de derechos fundamentales" por esa limitación de preguntas.

Por su parte, Fernando Giner, portavoz de Ciudadanos, alude a la "desconfianza" entre PSOE y Compromís y a las "dificultades que ha puesto a la labor de la oposición el Ribó más sectario". José Gozálbes, de Vox, ha vaticinado "cuatro años de dictadura de izquierdas".

 

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