Mentiroso superviviente

Por lógica y números nos lleva a la deducción de que  es del todo compatible ver Supervivientes y votar a Pedro Sánchez. O viceversa.

Al igual que nos acercan las noticias, también  los embustes que tantas veces pretenden colarnos como hechos ciertos, las redes sociales propician la difusión, a velocidad del rayo, de esas bromas y comentarios que se ha dado en denominar memes.

Meme es palabro que la Real Academia Española de la Lengua ya ha aceptado y define como “imagen, video o texto, por lo general distorsionado con fines caricaturescos, que se difunde principalmente a través de internet”. 

En la madrugada del lunes, aún sin estar concluido el lento recuento de votos de las Elecciones Generales, me llegó uno dedicado irónicamente a la apabullante derrota de Pablo Casado, presidente del Partido Popular: “Nunca ningún casado llegó a mandar”.  En las horas siguientes  vendrían otros más, producto de despechadas o eufóricas factorías políticas según les hubiese ido a los suyos en las urnas, como el que decía  con sarcasmo: “El PP, altra empresa que marxa de Catalunya”, mientras que otros aprovechaban una frase que  atribuían al Mahatma Gandhi para convertirla en arma arrojadiza: “Si hay un idiota en el poder es porque quienes lo eligieron se sienten bien representados”.

Otro de los memes  planteaba esta retórica pregunta: “¿Qué esperabais en las urnas de un país en el que nueve millones de personas vieron el salto en helicóptero de la Pantoja? No entendí de qué iba, pero ahí estaba Google para aclararme lo del chapuzón de la tonadillera, que resultó ser el remojado paso previo a su llegada a una remota isla de Honduras, Cayo Paloma, escenario del concurso en el que competirá la madre de Paquirrín a cambio de una suma escalofriante.  

Reparé en la cifra de televidentes de semejante propuesta: Nueve millones. Me recordaba que era la misma, todo un récord de audiencia, que la lograda por Antena3 en el segundo debate entre Pedro Sánchez, Pablo Casado, Albert Rivera y Pablo Iglesias. Seguí cruzando datos y por un momento pensé si el éxito de Pedro Sánchez lo había logrado también con nueve millones de votos, pero no, la candidatura socialista se quedó a muy poco de los siete millones y medio.

El meme referido a la millonaria audiencia lograda por el salto de Isabel Pantoja no iba  desencaminado en cuanto al share se refiere. Mediaset, la cadena a la que pertenece Tele5, informaba que la audiencia en ese momento había sido de cuatro millones cuatrocientos mil espectadores, si bien hubo picos en  que  se alcanzaron los ocho millones ochocientos mil televidentes, lo que por lógica y números nos lleva a la deducción de que  es del todo compatible ver Supervivientes y votar a Pedro Sánchez. O viceversa.

Sí, porque para supervivientes, Pedro Sánchez, que  dicho en honor a la verdad  ha demostrado ser un espécimen político como pocos más colegas pueden presumir, que está capacitado para la superación de los más adversos trances y vicisitudes.

Su peripecia política  queda resumida, por ahora,  en tres hitos descollantes: 1) Salir despedido por la ventana de la sede del PSOE  y volver por la puerta principal después de haber recuperado los galones de secretario general. 2) Triunfar en su propósito de ser investido presidente pese ser tan exiguo el grupo socialista,  gracias a su personal empeño y las complicidades de quienes él mismo dijo que no las buscaría para pacto alguno, pero allí estaba el PNV, siempre presto a la traición para echar una mano, al tiempo que también nos la metía en el bolsillo de los españoles.

Y 3) Haber conseguido la ratificación en las urnas para ser presidente, después de haber diseñado al milímetro una estratégica operación de perpetuación en la Presidencia del Gobierno que incluía aliados tan determinantes como el CIS de Tezanos (al que es de justicia reconocerle el acierto  en su diagnóstico y métodos); el uso del Boletín Oficial del Estado;  los abusos de los viernes sociales disparando con pólvora del rey, además de haber conseguido el perdón amnésico de la opinión pública a su mentiroso doctorado, un plagio que le habría obligado a dimitir si se hubiese aplicado una misma receta, por él elogiada, según la dio a  conocer  ante  un caso en Alemania tan flagrante de copia y pega como acabaría siendo el suyo. Cierto, como diría la vicepresidenta Calvo, que eso lo dijo antes de ser presidente. Mentiroso y superviviente Sánchez, pero que ha conseguido más votos que nadie y en democracia eso resulta inapelable.

 

Comenta esta noticia
Update CMP