La tragedia de trabajar los domingos

Si los domingos no podemos ir a comprar, que es el único día que nos queda a muchos para poderlo hacer con criterio y de manera relajada, ya no habrá más oportunidad.

El domingo fui a comprar los zapatos del colegio de los niños a unos grandes almacenes. No es que fuera mi mejor plan en el séptimo día, tampoco es que yo sea una asidua de las tiendas físicas, pero el zapato escolar es un tema urgente llegado el momento uniforme, tan difícil de gestionar online como arrancarles las zapatillas de deporte después de 4 meses de holgura vacacional.

¿Que por qué no voy otro día? Porque no hay otro día en el que pueda cuadrar mi agenda con la de mis hijos para ir a buscar los malditos zapatos. ¿Y por qué tengo que excusarme de ir el domingo? Porque hay una plataforma “no compres los domingos” que hace que cada vez que voy ese día a comprar, tenga que explicar los motivos por los que lo hago.

Trabajar los domingos “no es bien”. Lo sé de primera mano. Lo sabemos todos los periodistas, aunque preferimos algunos domingos al día de Navidad, el día de Año Nuevo o el día de Reyes, esos sí son un bajón, aunque poquísimos comercios lo saben.

Pero es nuestro trabajo, durante las fiestas de guardar también estamos de servicio como lo están bomberos, médicos, enfermeras, limpiadoras, camareros, cocineros, guardas forestales, sacerdotes, monitores, magos, guías turísticos, conductores, pilotos, azafatas, actores, acróbatas, jueces, abogados, policías, guardias civiles, militares… podría estar varios párrafos enumerando a profesionales de domingo, pero tampoco es necesario.

¿Os imagináis una campaña “no compréis el periódico los lunes” -se escriben los
domingos-? ¿Y la de “no salgáis a comer los domingos fuera de casa”? Los cocineros y cocineras, si lo hacéis, no pueden estar el domingo con sus hijos, tampoco el día del padre o de la madre… ¿Y qué me decís de ir al cine? ¿Creéis que hay derecho a que haya gente en las taquillas vendiéndoos la entrada para que vosotros paséis un buen rato? No tenéis corazón. Como no lo tiene el que un domingo va al basket, o al fútbol, o al teatro, o a poner gasolina.

De verdad, basta ya. Hay algo peor que trabajar un festivo en Zara o El Corte Inglés y os voy a decir qué: que las ventas presenciales sigan cayendo al ritmo que lo están haciendo y que haya que reubicar a un buen puñado de gente en algún otro lado.

Dependientes, no caigáis en la trampa. No os enroquéis con el tema de los domingos. Luchad por unas mejores condiciones laborales, no porque se acabe vuestro trabajo.

Si los domingos no podemos ir a comprar, que es el único día que nos queda a muchos para poderlo hacer con criterio y de manera relajada, ya no habrá más oportunidad. No tendremos motivos para visitaros y que nos atendáis amablemente, lo acabaremos haciendo en un 100% de las veces través de nuestra tablet o nuestro móvil, fresquitos o calentitos en casa, con un café a nuestro lado mientras navegamos o naufragamos por la tienda online.

Solo hay algo que puede competir con la experiencia de comprar relajadamente a distancia, sin bullicios, con todas las tallas y prendas a un click de tu armario, bien plegaditas en una caja con papel de seda con olor a nuevo, y ese algo es vuestra sonrisa, vuestra atención y vuestro buen hacer como vendedores: recomendándonos, acomodándonos, advirtiéndonos, aconsejándonos…

No caigáis en eso. No nos digáis eso de “no vengáis”, porque vuestro trabajo depende de quiénes todavía os prefieren físicos a virtuales. No nos preguntéis más por qué vamos a comprar los domingos, animadnos a hacerlo de lunes a domingo.

Yo tampoco os lo preguntaré cuando os vea con el periódico del lunes. Es más, os daré las gracias, porque de vuestras lecturas depende mi economía. Que todo lo malo de nuestra carrera profesional fuese solamente trabajar los domingos. Bendita tragedia.

Comenta esta noticia
Update CMP