¿Dónde está el mirlo blanco del PSPV para la Alcaldía de Alicante?

La negativa del rector de la Universidad de Alicante, Manuel Palomar, quizás un tanto apresurada y precipitada, de rechazar ser, de momento, “el mirlo blanco” de los socialistas, no sólo no ha alterado la hoja de ruta que se había impuesto desde la agrupación local para elegir candidato, sino que ha aliviado a algunos militantes que no veían en el rector a la persona adecuada.

Palomar, a juicio de varios dirigentes de peso en el partido, es un hombre con una vasta cultura, conocido en la ciudad, pero que evidentemente se mueve en un mundo demasiado alejado de lo que reclama el ciudadano. La universidad en este país no va unida a la realidad que necesita la sociedad, y alguno dudaba de que la fórmula pudiera dar el resultado apetecido cuando le tocara pisar terreno y comprobar que este mundo, precisamente, no está lleno de intelectuales que puedan vender unas teorías inaplicables al día a día. 

Porque desde el PSPV de Alicante se está convencido que se pueden hacer con la Alcaldía, pero saben que no deben equivocarse como sucedió en el caso de Gabriel Echávarri, que paradojas de la vida, se hizo con el poder a pesar de sacar los peores resultados electorales de la historia en el socialismo local. De todas formas, el sector de Ángel Franco, quien controla el partido, tampoco hubiera mostrado oposición excesiva a Palomar, porque se busca el consenso para poner en marcha una candidatura que pueda luchar contra el PP. El reloj corre.

Y ahí sí que parece que los socialistas pueden avanzar. El propio Ximo Puig, que está demasiado tranquilo ante la velocidad de crucero que ha impuesto el PP, quiere el consenso para elegir a la persona idónea. Un punto de partida clave para intentar recomponer un partido que ahora navega en la oposición sin rumbo y con una evidente falta de acción política. La pérdida del poder a manos de la tránsfuga Nerea Belmonte es un golpe que ha abierto una gran brecha en la línea de flotación de los socialistas locales.

El president ha asegurado que lo que "le preocupa" es que el candidato o candidata a la Alcaldía y su equipo mantenga "de manera estable" y para "más tiempo" la "propuesta de progreso" de los socialistas para la ciudad. Así, Puig ha señalado este sábado en Alicante que espera tener "a la persona mejor capacitada, que quiera a la ciudad, y al mismo tiempo que sea alguien moderno que interprete adecuadamente lo que es el interés general y acabe con los episodios que en el pasado ha vivido esta ciudad"."Alicante es una ciudad abierta, progresista y que merece un gobierno estable que pueda colaborar con la Generalitat en temas tan importantes como el distrito digital", ha manifestado. No quiere más sorpresas, no quiere más casos como el de Echávarri, cuya dimisión tuvo que forzar desde Valencia en un acto más humillante que otra caso.

Por otro lado, la portavoz municipal, Eva Montesinos, la única que ya ha dado el paso para ser la alcaldable, no parece contar con los apoyos necesarios para encabezar la lista. Su posicionamiento público para ser la elegida de Puig, ha molestado a una parte importante del partido en Alicante, que cree que no es el momento y que hay que negociarlo de puertas adentro. Porque la agrupación busca un “mirlo blanco”, el candidato de consenso que evite un enfrentamiento en las primarias y restablezca cierta cordura, y Montesinos, de momento, no entra en este plan, aunque los acontecimientos pueden precipitarse de forma repentina; ya saben cómo se las gastan.

La realidad, la tozuda realidad, es que el PSPV lo tiene muy complicado y aunque esta vez quiere caminar con pies de plomo para elegir a una persona de garantía, esto no significa que el resultado vaya a ser el esperado.

Lo negativo para el socialismo, es que su rival natural, el Partido Popular, está aprovechando la oportunidad de estar de rebote en el poder para empezar a confeccionar una candidatura potente que le lleve al éxito. Incluso se habla de que el presidente de la Diputación, César Sánchez, muy valorado en el partido, pueda unirse a Barcala en un tándem que podría ser definitivo de cara a las elecciones. La sensación desde fuera es que mientras el PP va a velocidad de crucero, el PSPV aún está buscando al elegido-a; parte ya con un evidente retraso y encima pasando frío en la oposición.

Ximo Puig debe ponerse las pilas para llegar a un acuerdo con la agrupación local de Alicante y elegir a esa persona que plante batalla al centro derecha. Perder el tiempo es perder la oportunidad de recuperar una Alcaldía que nunca se les debió marchar. El PSPV busca "un mirlo blanco" para Alicante, ¿dónde se ha metido?

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