El deseo de la consellera de Justicia y su "absoluto ascendiente" sobre Puig

Bravo, que sonó para ser ministra, aspiraría a un puesto de relevancia estatal que no la alejara de la Comunidad Valenciana

El peso de la consellera de Justicia y Administración Pública, Gabriela Bravo, ha ido creciendo progresivamente en el Consell. En este segundo mandato también depende de su gestión Seguridad y Emergencias, que coordina José María Ángel, político muy cercano al presidente de la Generalitat, Ximo Puig.

En los días previos a que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, anunciara los nombres que conformarían su Consejo de Ministros, las especulaciones sobre que Bravo podría formar parte de él dirigiendo el Ministerio de Justicia se dispararon. Al final el escogido fue Juan Carlos Campo. No obstante, Bravo sigue vinculada a posibles cambios.

Hoy el periodista Ferran Belda escribe, en  su columna de opinión habitual en el diario Las Provincias, "cuál es el verdadero deseo de Bravo Sanestanislao". Y señala un cargo que en la actualidad ocupa una persona de total confianza de José Luis Ábalos, secretario de organización del PSOE y ministro también. En concreto se refiere al puesto de delegado del Gobierno en la Comunidad Valenciana, que ostenta Juan Carlos Fulgencio.

En su artículo, Belda alude al "enorme, enorme, no, absoluto ascendiente, al decir de algunos, que tiene la consellera de Justicia sobre el presidente de la Generalitat". Y lo reafirma señalado que tiene tanto como "para que Ximo Puig pidiera dos carteles ministeriales a Pedro Sánchez para ella y para Vicent Soler". Incluso tanto, como sigue relatando, "para reducir a la irrelevancia al llamado clan de Gandia no solo en el día a día, sino en decisiones tan trascendentales como el reajuste gubernamental que Puig tenía previsto hacer en el supuesto de que se hubiese corrido el escalafón".

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