Si X.Puig adelanta elecciones será que manda Sánchez, y si no, que manda Oltra

El posible adelanto electoral valenciano dependerá de qué pese más: las declaraciones contrarias de Oltra del viernes o la entrevista con Sánchez el lunes.

Las cosas cambian tan rápidamente desde la conjunción planetaria de Pedro Sánchez y Quim Torra que ahora ya todo el mundo da por hecho que Ximo Puig se va a hacer 'un Sánchez', aunque esperemos que no sea porque se crea el CIS de Tezanos.

La decisión parece que va a depender de una conversación entre Sánchez y Puig que anunció La Vanguardia para el próximo lunes, lo que socavaría la autoridad del valenciano -como señalaba el viernes Isabel Bonig-, puesto que en teoría Puig es el único que puede decidir un adelanto electoral en esta autonomía. Un adelanto que ha pensado muchas veces para poner en valor la reforma del Estatuto de 2006 que le permite singularizar la cita con las urnas en el calendario electoral español.

Pero a su adelanto se le han adelantado ya dos veces: desde Andalucía y desde Moncloa. Y el adelanto posible ahora aquí es sólo para ponerse en la carretera electoral en paralelo con las Generales del 28 de abril, aunque sea invadiendo calzada contraria.

En eso va a quedar la singularidad valenciana, en un apéndice del que apenas se hablará en abril en España y desde luego mucho menos en la Comunidad de lo que hubiera pasado de mantenerse la convocatoria para mayo. Miren lo que pasó en Andalucía, y eso que iban solos. Ahora previsiblemente todo será Cataluña, y los decretos de Sánchez, que es la fórmula con la que el presidente disimula el debate territorial.

Para más inri, Les Corts tiene como primer punto del día de su pleno del 6 de marzo la proposición de ley de modificación de la Constitución para la reintegración efectiva del Derecho Civil valenciano, y ese pleno puede que no se celebre si Puig por fin se decide a estrenar el botón nuclear que luce nuestro Estatut y que hasta ahora no ha sido pulsado.

El pleno del día 6 de Les Corts estudia la modificación de la Constitución para la reintegración del Derecho Civil valenciano, y ese pleno puede que no se celebre

Yendo con Sánchez a las urnas se acaba el debate valenciano. Por eso se rebela Compromís. Las declaraciones de Mónica Oltra el viernes, asegurando que ella y Puig están de acuerdo en que "las elecciones se avanzan cuando hay razones políticas que normalmente suelen ser por la inestabilidad política, la falta de apoyo parlamentario o la imposibilidad de sacar adelante proyectos legislativos" y "ninguna de estas tres razones concurren en este caso" lo interpretan los partidarios del avance como un desafío que el presidente no puede tolerar.

Pero las razones más plausibles para adelantar las autonómicas valencianas parecen estar ligadas precisamente a la previsible mayor movilización socialista para salvar a Sánchez en abril que para salvar a Puig en mayo. Lo que también puede ser leído de la siguiente manera: Puig no espera un buen resultado de Sánchez (que sólo puede ser el de reeditar Gobierno, y si es con ayuda separatista tampoco ayudará) y no va a esperar la llegada de la ola gigante del desánimo a su playa un mes después.

No sería tanto unirse al ganador para que le lleve en volandas en abril como evitar que le hunda en mayo un perdedor. Porque el efecto de la convocatoria de abril en la de mayo yo no he visto que lo niegue nadie.

Sánchez tampoco debe tenerlas todas consigo respecto del resultado que coseche Puig aun yendo con él de la mano. Eso explicaría el afán de Mercedes Caballero por poner sanchistas en las autonómicas. Recuérdese que la oposición interna a Puig, con un desconocido Rafa García, cosechó el 45% del voto en las primarias a secretario general del PSPV.

En el PSOE Pedro Sánchez está dispuesto a resistir pase lo que pase. Tiene un manual por guía. En cambio Puig no tiene escrita ninguna. Porque si se ve el lunes con Sánchez y adelanta, será que no tiene autonomía. Y si no adelanta tras decirlo Oltra el viernes, será que tampoco.



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