La renuncia de Antonio Montiel a ir en listas, otro aviso para el Botànic

El ex-líder valenciano de Podemos critica que su partido no haya estado “a la altura”, y avisa de que "la unidad de la izquierda no es suficiente".

En un momento en que todo el mundo tiene asumido que las próximas convocatorias electorales se dirimirán por bloques y no por partidos, cualquier problema de cualquiera de los socios de uno de esos bloques hace temer al resto por las posibilidades globales de alcanzar o mantener el poder.

Eso es lo que está pasando ahora en la izquierda española en general y valenciana en particular. Mientras las expectativas de Vox y Ciudadanos aumentan, sin que se hundan las del PP, Podemos pone en riesgo las opciones reales de la izquierda con sus problemas internos. Con Pablo Iglesias de baja paternal e Irene Montero capitalizando, con la escisión de Íñigo Errejón y el apartamiento de fundadores del partido como Carolina Bescansa, con el desmarque de las Mareas y Compromís para Congreso y Europeas y del PSOE para el Senado, con el efecto arrastre que las Generales puedan acarrear de cara al 26 de mayo, y con encuestas muy a la baja, la supervivencia del Botànic más allá de esa fecha se complica.

Montiel ha sufrido el síndrome de Adolfo Suárez con el CDS: todo el mundo le quería pero pocos le votaban.

Y el portazo de este jueves de Antonio Montiel no va a ayudar a lo contrario. El que fuera líder de Podem, un hombre considerado moderado en el ámbito de la izquierda y bien valorado por sus adversarios, ha sufrido el síndrome de Adolfo Suárez con el CDS: todo el mundo le quería pero pocos le votaban. De hecho, en las primarias de Podemos para la confección de sus listas autonómicas, celebradas el pasado mes de noviembre, Montiel quedó en el puesto sexto de Valencia, de improbable escaño.

Montiel, apartado desde mayo de 2017 de la dirección de su partido pero aún diputado en Corts, ha anunciado que renuncia a formar parte de la candidatura para las Autonómicas. Y lo ha hecho reprochando "personalismo, los conflictos de egos y las familias" que hay en una organización que "no ha estado a la altura", que "ha perdido una gran ocasión de hacer un proyecto nuevo", y en donde "se ha perdido el respeto".

Montiel asegura que "cada vez nos parecemos más a un tipo de organización que no era la que nosotros queríamos representar. Volvemos a ser una vanguardia izquierdista al viejo estilo en el que hemos perdido la conexión con los colectivos sociales".

 

 

 

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