Nou d´Octubre: procesión de reivindicaciones y reparto de aplausos y abucheos

La procesión y, sobre todo, la hora anterior a que comience, reúne en la plaza del Ayuntamiento a numerosos colectivos y partidos que buscan, con colorido y música, el máximo protagonismo



La procesión cívica tiene una vertiente principal institucional y una secundaria de desfile de reivindicaciones. La segunda atrae a numerosos grupos y partidos, algunos más conocidos y otros que aprovechan el Nou d´Octubre para presentarse en sociedad.

Para todos resulta tan importante el recorrido como su antesala, la hora anterior, de 11 a 12 horas. Una buena ubicación en la plaza del Ayuntamiento, banda de música, pancartas y colorido ayudan a potenciar el impacto causado y, sobre todo, a sumar adeptos a causas que algunos transeúntes puede que ni conozcan.

La entidad Mes Forts Junts, de defensa de la lengua valenciana, ha sido una de las que mejor ha aprovechado hoy el escaparate del Nou d´Octubre. Con un ristra de globos de media docena de metros elevada sobre el público, con una extensa pancarta, charanga musical y, sobre todo, con una recreación del gandiense personaje del Tío de la Porra, han cobrado cierto protagonismo. A su alrededor, asistentes con pegatinas defendiendo el Regne de Valencia.

El partido político Vox, lanzado tras su sonado acto en Madrid del domingo y que preside José María Llanos en la provincia, ha buscado su protagonismo situándose en la puerta del Ateneo con una alargada pancarta asida por una veintena de fieles media hora antes de la salida de la procesión cívica.

Contigo, con José Enrique Aguar, su candidato a la alcaldía de Valencia, en cabeza, ha copado el espacio estratégico del tramo peatonal del islote de la plaza del Ayuntamiento, entre la fuente y el monumento a Vinatea. Con sus camisetas verdes como principal distintivo. Como lo han sido las negras en el grupo de España 2000 que ha esperado a 25 minutos antes de las 12 para entrar, con música estruendosa incluida, desde Correos hacia el centro de la plaza consistorial.

Mientras, el GAV, Renovació Política y numerosos seguidores de Som Valencians se arremolinaban en primera fila, pegados a las vallas, viendo quién llegaba por el paseo acotado para la procesión. Por allí apareció, 15 minutos antes del inicio, la presidenta del PP, Isabel Bonig -sonriente cuando escuchó algunos gritos de ´presidenta, presidenta´-, junto a la portavoz adjunta en Les Corts, María José Catalá; al presidente de la gestora provincial, Rubén Moreno; y al reforzado Vicente Betoret, con un lugar ya preeminente.

Pasaron primero por la zona donde ondeaban las banderas de PSPV y Compromís, que compartían espacio entre los hoteles Plaza y Venecia; y después por el esquinado y estratégico lugar en el que estaban situados numerosos afiliados de Ciudadanos. Con sus camisetas y, sobre todo, con el tradicional barret con el logo del partido resultaban fáciles de distinguir y de identificar. Cuando, poco antes de empezar la procesión, pasó por delante la portavoz en Les Corts, Carmen Sánchez, le obsequiaron con numerosas muestras de simpatía. 

Después transitaron junto a la comitiva del emblemático Ateneo de Valencia, con su presidenta, Carmen de Rosa, al frente. Y con Fernando Mut, presidente de Societat Civil Valenciana, integrado en el grupo, entidad constitucionalista cuya presencia fue vetada en la procesión.

 

Mientras, la activista Cristina Seguí iba ya grabando al público, en los prolegómenos. Lo hacía con el mismo empeño, sin perder detalle, como después, al paso de la procesión cívica, se dedicaban a esa tarea dos personas del entorno del alcalde, Joan Ribó, que centraban sus teléfonos móviles donde escuchaban más abucheos.

Una vez iniciada la procesión, los pitos y aplausos ya comienzan a eclipsar el protagonismo de los diferentes colectivos que tratan de obtenerlo en la antesala. A partir de entonces se convierten en epicentro de las miradas las numerosas entidades que participan (desde la centenaria Lo Rat Penat -con Julio Chanzá, presidente de Unió y Germania, cerrando comitiva), la Acadèmia Valenciana de la Llengua (con dos componentes), el ancestral Tribunal de las Aguas, el Gremio de Horneros o el Ejército y la Guardia Civil, que concitaron unanimidad de aplausos, como, desde luego, la Real Senyera, con la concejal socialista Sandra Gómez portándola con el máximo orgullo.

La atención recae de nuevo en la vertiente institucional y la curiosidad, los ánimos o los abucheos se centran en los representantes de Les Corts, Diputación de Valencia o Ayuntamiento, que transitan en medio de un torrente de Senyeras y de un fuerte dispositivo de seguridad. 

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