01 de junio de 2020
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

El insólito insulto de Ada Colau desde la camilla de un quirófano donde se operó

La alcaldesa de Barcelona entra en delirio con una catarata de desprecios tras revelar que tuvo que ser intervenida de una hernia. Esto fue lo que dijo.

Podía haber sido una queja razonable, pero Ada Colau la convirtió en un brutal ataque genérico contra los hombres y en una reivindicación global de la mujer a partir de un hecho estrictamente personal: una intervención quirúrgica de una hernia, a la que sometió según revela ahora en las visperas de Nochebuena.

Casi desde la mesa de operaciones y aún convaleciente, la alcaldesa de Barcelona se sirvió de su perfil en Facebook para lanzar una soflama que, entre otras reflexiones, contiene desprecios e insultos constantes: "Dos años y medio después, a los machistas imbéciles que me habéis insultado por tener un bulto en la barriga... que os den. No tengo nada más que deciros".

 

No dice quién le atacó y, de haberlo, no existe constancia de que vaya más allá de los habituales perfiles anónimos que pululan por las redes sociales y atacan, con el incomprensible permiso de Twitter, a personajes públicos de todos los ámbitos.

Colau eleva la categoría para presentarse como una víctima: "En las redes sociales he tenido que aguantar miles de twits y fotos con insultos, o mentiras horribles como que me reía de las víctimas del atentado terrorista en las Ramblas mientras escondía 'un cirio' debajo de mi camisa (era la hernia de mi ombligo, cuatro meses después de dar a luz)".

 

 

Una protesta razonable de tener un destinatario identificable que, al no existir, se transforma en un alegato general de Colau contra todos. Y que amplía adjudicando al conjunto de las mujeres los problemas que ella dice haber sufrido por su hernia, coincidente con su segundo parto en 2017, cuando tenía 43 años.

"Por un mundo feminista"

Ahora quiere, afirma, "visibilizar los efectos colaterales que muchas mujeres (la mayoría)" deben asumir a raíz de un embarazo, entre los que también cita las estrías, la baja autoestima, los miedos e inseguridades, el peso de la responsabilidad y que se niegue su deseabilidad y sexualidad.

 

Para terminar con un último alegato:  "En 2020, seguiremos trabajando por un mundo feminista, es decir, un mundo que ponga la vida en el centro. Todas las vidas y con todos los cuidados posibles. Para todas y todos".

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