08 de diciembre de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Errejón mueve sus hilos entre los socios de Podemos y malmete contra Iglesias

Errejón, junto al catalán Domenech y la gallega Fernández.

Errejón, junto al catalán Domenech y la gallega Fernández.

El número dos se sabe en minoría en el difícil juego de equilibrios internos en el partido, así que está buscándose aliados para que la tesis de la radicalización callejera no triunfe.

"Ahora somos irresistiblemente ruidosos pero absolutamente inútiles". Esta reflexión surgida del entorno del número dos de Podemos, Iñigo Errejón, resume el estado de ánimo de parte de la bancada de Unidos Podemos en el Congreso, constatada ya la falta de empatía del partido morado con el resto de las formaciones de la Cámara. 

Todo ello acompasado de un agrio debate interno en el partido entre Pablo Iglesias y el propio Iñigo Errejón, protagonistas de una guerra abierta por el modelo de partido. Una batalla hasta ahora igualada pero que se inclina ya, claramente, hacia el lado de los pablistas gracias a la reaparición -y con notable fortaleza- de los anticapitalistas de Miguel Urbán, partidarios de arrastrar de nuevo a Podemos a las calles y alejarlo de la actividad parlamentaria.

La derrota de Madrid, en la que Ramón Espinar derrotó a la errejonista Rita Maestre, ha obligado a Errejón a buscar nuevos apoyos, en este caso, fuera de los círculos de Podemos.

Se trata de los múltiples aliados políticos del partido morado, los principales Compromís, Cataluña sí que puede, Ahora Madrid y En Marea. Son muchos, la mayoría de ellos, partidos de gobierno que han asumido el "pragmatismo" para pactar ejecutivos y políticas con el PSOE o el PSC, la misma bandera que enarbola Errejón desde hace tiempo.

El paso adelante de Baldoví

Por su talante y por su dedicación a su escaño, el diputado valenciano de Compromís se ha convertido en uno de los diputados más respetados en el hemiciclo. Y en un referente para muchos parlamentarios de Podemos. El errejonismo recuerda los intentos -antes de la investidura de Rajoy- por articular una alternativa de gobierno que sumara al PSOE, Podemos y Ciudadanos.

Baldoví ha sido el primer aliado de Iglesias en desmarcarse de su estrategia y apostar por la de Errejón. En las últimas horas y no de forma casual, el diputado valenciano ha reconocido sentirse "más cómodo" con la apuesta política de Errejón. Y con una enmienda a la totalidad al pablismo. "La política debe solucionar los problemas de la gente y para eso es necesario gobernar, hacer leyes y publicarlas en el BOE".

En la misma línea que Baldoví se expresan, por ahora en privado, los diputados de Ada Colau en el Congreso encabezados por Xabier Domenech. Colau se ha negado a esperar a los tiempos de Iglesias y su Vistalegre 2 para impulsar desde ya un partido propio afín a la tesis errejonistas. Y también la Marea de Alexandra Fernández discrepa del populismo creciente de Iglesias.

En este posicionamiento ha tenido mucho que ver la influencia que en Podemos tiene ya el líder de IU, Alberto Garzón, cuyo comunismo clásico produce auténtica urticaria en el errejonismo

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