22 de noviembre de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Almanaque deportivo 2016/1017

Si uno rasca un poco, es como el almanaque de "Regreso al futuro".

Si uno rasca un poco, es como el almanaque de "Regreso al futuro".

Presentación pormenorizada del devenir del panorama deportivo durante los próximos nueva meses.



Una nueva temporada deportiva nos acecha y, por lo que uno lee, parece que siempre lo que está por venir va a ser lo mejor de la historia. Atrás quedó la época de cualquier tiempo pasado fue mejor. Hoy en día lo que se vende es la inmediatez; lo bueno es lo nuevo, siempre.

Pero si uno rasca un poco se da cuenta de que realmente estamos en el día de la marmota y año tras año nos venden la misma mierda, como el camello de la esquina.

En fútbol, dicen, se plantea un año apasionante. Repetitivo, sí; apasionante, ya menos. Y es que todos sabemos ya lo que va a pasar. Si el Madrid va primero, desde Barcelona se va a decir que es gracias a los árbitros, y viceversa. Si el Barcelona va primero desde Madrid se va a empezar a cuestionar a Zidane, que es un entrenador sin experiencia y que ganó la Champions por los jugadores, y se empezará a pedir un entrenador de perfil más duro. El Atleti, en todo este juego, apelará al victimismo, al poco presupuesto que manejan y a que desde las altas esferas no van a permitir que ganen nada; molestan. Dicho esto, la liga le toca ganarla al Madrid, la Europa League a Mourinho y la Copa a Paco Jémez.

El balón de oro será un premio importante o no en función de quién lo ganes y a quién leas. Los mismos que le restan mérito cuando lo gana Cristiano serán los que le den la condición de Nobel del deporte si lo gana Messi, y viceversa. Tres cuartos de lo mismo con el mundialito, que es un torneíto de invierno si lo ganan los otros y todo un señor mundial de clubes si lo ganan los míos.

Si todo esto no funciona, tranquilos, empezaremos a leer-ver-oír mierdas personales de cada futbolista. ¿Hablamos de su pelo? Claro que sí. ¿Se ha hecho una foto con su novia? Vamos allá. ¿Parece que podemos leerle los labios (a él, no a su novia) mientras juega? Llamemos a un experto.

En baloncesto también está todo escrito. El Madrid tendrá varios bajones y se pedirá, como viene siendo costumbre por Navidad, la dimisión de mi alter ego, para después volver a golpear vilmente en todas las bocachanclas cuando, one more time, lleguen los éxitos. El Barcelona, en su afán por mutar al Messinismo (de Messina, no de Messi), se estrellará un año más. Tu primo el friki subirá cada mañana a Facebook un triple desde tres kilómetros de Curry y otro amigo tuyo, más friki aún, le comentará que LeBron es mejor; esto pasará casi cada día.

En Fórmula1 seguiremos, como cada año, con atención los quehaceres de nuestro querido Fernando Alonso. Si gana algo es que él es el mejor del mundo y si sigue perdiendo, es que no tiene coche. Lo de siempre. Encomiable labor de la prensa por seguir vendiéndonos este bodrio infumable.

¿El resto de deportes? Nada, seguiremos sin hacerles ni puto caso.

 

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