Mis crónicas desde el confinamiento: Denuncia muy ciudadana

Joan Ribó.

Joan Ribó.

"Rezad, rezad, rezad” anda espetando por ahí, en tono irónico, una adalid de la libertad de expresión con cargo público.

A punto de terminar esta crónica, solidaria y ufana a partes iguales –como verán de inmediato- interrumpe la paz sabatina el pico de oro presidencial, con su arrastrada voz de falso tanguista (todo en él lo es; falsedad en estado metafísicamente puro) anunciando nuevas medidas, otra vuelta  de tuerca, para implementar mañana lo que ayer se le pedía; a lo que ayer, banalizándolo en ocasiones, se oponía. Suspensión de lo no esencial ¡Qué cruz!

Porque andaba yo entretenido en la lectura de la Denuncia por presuntos delitos de Prevaricación, Lesiones imprudentes y Homicidio imprudente, presentada en la Excma. Sala de lo Civil y lo Penal del TSJCV, de la que han informado algunos medios de la Comunidad, y se han apresurado a difundir en pdf, con sus veintinueve rigurosas páginas, las redes sociales.

He sabido de inmediato de cientos de valencianos, yo el primero, dispuestos a sumarnos a la solicitud de investigación judicial promovida por el letrado valenciano Mariano Lorente. También de foros de colegas analizando su contenido, en lo jurídico y en lo que tiene de representatividad espontánea, cadauno en su papel. Denuncia ciudadana al fin y al cabo.

No les gustará a Puig ni a Ribó ver sus nombres unidos ahora como denunciados, cuando fueron incapaces de hacerlo -cada uno en un palacio, de la Generalitat o de la Ópera; cual equivalentes o transitivos- a propósito de la suspensión de las Fallas. Tampoco a la compaña, Galiana (el enviado por ocasional sustitución del titular procesado) y delegada y subdelegado del Gobierno (no importan nombres en los esbirros, siempre fieles servidores, dicen los clásicos).

No me gustaría a mí. Y por la recíproca, no sólo me he sumado, he encabezado un rosario (“rezad, rezad, rezad” anda espetando por ahí, en tono irónico, una adalid de la libertad de expresión con cargo público) de chats preguntando y comentando cómo operar. Hacerla propia y presentar miles de ellas a título individual; adoptarla por colectivos o asociaciones; patrocinarla económicamente en cuanto a tasas, depósitos, honorarios de abogados, procuradores, peritos o expertos; corresponsabilizarse como querellantes … Un sinfín de posibilidades quedaron apuntadas cuando pude contactar con el autor mediante una amiga común. Benditas las redes redes a favor de una buena causa.

¡Qué si, que nos quedamos en casa! Por disciplina y porque se nos dice desde el Gobierno. No se nos dijo lo mismo entonces, no. Los más atrevidos dijeron lo contrario. Y se nos hiela la sangre, como los tanatorios

Tras expresarle el deseo de un amplio grupo de amigos de respaldar su iniciativa, y solicitar su autorización para difundirla, esta ha sido su respuesta literal: “Muchas gracias. Esta denuncia la he formulado y firmado como ciudadano a título particular y sin ánimo de lucro alguno. El coste, riesgo y ventura quiero asumirlo yo. No formo parte de asociación ni colectivo alguno y no acepto dinero para mí. Recomiendo que se hicieran donaciones a la Casa de la Caridad, pues van a tener un aluvión de gente necesitada. Dales las gracias a tus amigos de todo corazón, por favor que hagan su donativo a la Casa de la Caridad”. Impresionante.

Leo en ESdiario que se vislumbran reclamaciones de colectivos sanitarios, amparadas por sindicatos, asociaciones y colegios profesionales, masivas presumiblemente, dramáticas algunas, todas justas. No las podrá esquivar la consellera Barceló (“¿sabe lo que es una mascarilla mojón?” se pregunta en exquisita, irónica y dignamente indignada forma una profesional del sector, que resuena con cada aplauso valenciano de las ocho), arropada en el capote helado que le echó su Jefe y mirando de reojo hacia las Islas Canarias. Hay qué ver lo que les cuesta humillar, para seguir con el símil taurino, y de paso reivindicar el de Osborne. Ya ven los de los espirituosos fabricando alcohol de farmacia y el Toro de España volviendo a comunicar. ¡Qué si, que nos quedamos en casa! Por disciplina y porque se nos dice desde el Gobierno. No se nos dijo lo mismo entonces, no. Los más atrevidos dijeron lo contrario. Y se nos hiela la sangre, como los tanatorios.

La denuncia de Mariano Lorente no espera respuesta inmediata. Marearán la perdiz, solicitarán aforamientos; abogacías municipales, autonómicas y estatales estarán al quite. La respuesta se hará esperar más que ahora las soluciones.

Su “desvío” y petición de apoyo a la Casa de la Caridad sí es de urgencia. Y esta es su web www.casacaridad.com dónde se indican con claridad las formas de ayuda, que él y yo recomendamos.

Ya ven, una denuncia muy ciudadana la de Mariano Lorente

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