06 de diciembre de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

La agenda “patriótica” de Sánchez: así es el plan para sacar partido de Cataluña

El líder del PSOE busca "obligar" a Casado y Rivera con su agenda patriótica, que resucita solo antes de las Elecciones. Y PP y Cs tienen ahí poco margen de maniobra.

 

 

Cataluña ata a Pedro Sánchez. La antipatía del independentismo hacia las leyes le deja ya poco margen. La espiral de tensión con las resoluciones de la cámara autonómica que reclamaban la independencia o la expulsión de la Guardia Civil, y el ingreso en prisión de miembros de los CDR acusados de terrorismo, han precipitado al presidente a activar su agenda “patriótica”.

Eso sí, con el riesgo que corre alguien que, mirando a Pablo Casado y a Albert Rivera, se ha hartado durante meses de echar en cara a sus adversarios no hacer del “apaciguamiento” su razón de ser política. 

Pese a la maña que han ido demostrando sus estrategas, Sánchez se juega quedar atrapado en su pretendida expansión electoral entre la derecha y el separatismo. Sobre la mesa del candidato socialista se acumula información sensible sobre el recrudecimiento de la reacción secesionista ante el inminente fallo del Tribunal Supremo sobre el procés.

Todo en el Supremo

Según repiten los asesores monclovitas, un escenario de confrontación desembocaría en una polarización de las posiciones justo en medio de la precampaña electoral. 

Otro inconveniente –sobrevenido- puede ser cómo mantener prietas las filas del PSC a la hora de acatar una sentencia que casi con seguridad lo va a monopolizar todo. La Moncloa, que anota Cataluña como uno de los lugares donde sumar escaños el 10-N, ha ido tomando paulatinamente las riendas de la estrategia a seguir allí.

 

 

El propio Pedro Sánchez, pero también Iván Redondo y José Luis Ábalos, lo tienen muy hablado con Miquel Iceta. Todo parece atado -eso dicen al menos desde el núcleo duro presidencial- para evitar sorpresas tales como lanzarse a teorizar con futuros indultos

El 155

Sin embargo, el seísmo político que impondrán quienes desean romper la unidad de España sacudirá a la opinión pública y también provocará significativos flujos de votos. ¿Hacia dónde? Eso está por ver. Nadie todavía puede determinar cómo obrará en el ánimo del electorado, por mucho que Pedro Sánchez desee ver refrendadas sus llamadas a la estabilidad y al voto útil.

De hecho, ya ha empezado a echar el resto y hasta ha usado de viva voz el despliegue del 155 si el independentismo desafía al Estado. Con tal coyuntura, a los líderes de PP y Cs correspondería sumar fuerzas con el Gobierno en defensa de la democracia. Poco margen tendrían Pablo Casado y Albert Rivera en esa tesitura.

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