Políticos valencianos: hasta aquí hemos llegado

José Luis Pichardo, Toni Gaspar y Lluís Bertoméu en Club de Líders

José Luis Pichardo, Toni Gaspar y Lluís Bertoméu en Club de Líders

Como lo que les voy a contar es materia de cierta reserva informativa no entrecomillaré ni atribuiré nada de lo que sigue.

Con ocasión de la última cita del Club de Líders que preside Lluís Bertoméu, y que esta vez había invitado para filosofar y comentar la actualidad política al presidente de la Diputación de Valencia, Toni Gaspar, se produjo un llamativo consenso básico entre los asistentes: los políticos valencianos están llegando al convencimiento de que hasta aquí hemos llegado.

En este cónclave político-periodístico-empresarial se daban cita representantes de cuatro partidos, cuatro medios de comunicación y media docena de directivos, empresarios y profesionales liberales. Y de las reflexiones de muchos de ellos, con un altísimo grado de acuerdo, se extraen las siguientes conclusiones:

  • hemos llegado a un punto en el que se redactan pliegos de condiciones hasta para la compra de bolígrafos

  • vamos a parar las instituciones porque los técnicos ya no firman nada por miedo a que les pueda afectar la judicialización de las decisiones políticas

  • la política, por tanto, la están haciendo los técnicos y los jueces

  • no se puede seguir teniendo que demostrar la inocencia por culpa de la presunción de culpabilidad imperante

  • hay que volver a poner el acento en las condenas, no en las denuncias

  • esa situación ha sido propiciada por los partidos para obtener rédito político y por los medios para posicionarse o conseguir cuota de mercado

  • cada vez en más cenáculos políticos plurales se constata la necesidad de abordar la reversión de esta situación porque esto no puede seguir así

¿Y qué es lo que no puede seguir así? Pues por ejemplo, y sin perjuicio de los controles anticorrupción y por la transparencia que ya son imprescindibles en cualquier institución, que haya funcionarios que no quieran ascender para no asumir responsabilidades “peligrosas”, o que casi ninguna persona de valía de la sociedad civil quiera ofrecer unos años al ejercicio de la vida pública por miedo a las consecuencias, aunque sólo sea en forma de problema de imagen o de escrutinio inmisericorde de sus vidas privadas. Van a ganar menos y van a correr mucho mayor riesgo de sobresaltos.

Conscientes del deterioro de su imagen, los partidos buscan precisamente parte de su regeneración queriendo atraer a profesionales de cierto éxito ajenos hasta ahora a la política. Con no demasiado éxito, a tenor de las filtraciones de nombres y de propuestas que estamos leyendo desde la vuelta de las vacaciones. Se persigue fichar a independientes que aporten la credibilidad que les falta a los políticos profesionales.

Pero claro, ¿qué autónomo va a querer meterse en política? A nivel valenciano Fernando Giner, de Ciudadanos, un convencido de la necesidad de insuflar savia nueva a la política, ha quedado casi como una rara avis.

Y en cuanto a los candidatos en general, los partidos van a tener que extremar sus controles de calidad a la hora de elegirlos dado el deterioro evidente de la clase política con casos de corrupción, másters, y mentiras flagrantes.

María José Catalá, del PP, abogaba en el programa de Sylvia Costa en 7 Televalencia por sentar a alguien frente a los candidatos a candidatos, como hacen en Estados Unidos, y que les cuenten su vida antes de que se decida si pueden o no serlo.

 

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