22 de mayo de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Los faroles de Puigdemont se topan con las 'cuentas': de 7 a 14 años en prisión

El vehículo donde ha sido trasladado Puigdemont a la prisión.

El vehículo donde ha sido trasladado Puigdemont a la prisión.

Todo ha saltado por los aires. JxCat desconoce en este momento a dónde les conduce el ex presidente. Ya se diluyen las hipótesis de nuevos actos. Y se montan los planes 'C', 'D' y hasta 'G'.

Se acabó. El globo más grande de los más fervorosos separatistas se pinchó estrepitosamente con la detención de Carles Puigdemont en suelo alemán. El ex presidente llegó a creerse capaz de desencadenar una operación del calibre de la secesión y sortear la reacción del Estado de Derecho. La devolución del golpe propinado ha sido tardía pero demoledora. Y es sólo el principio de lo que está por acontecer.

La rehabilitación del autogobierno pasa indiscutiblemente por la elección de un candidato libre de cargas judiciales, pero, en medio de la sorda lucha desencadenada entre JxCaty ERC, los secesionistas aparentan lo contrario en nombre de su causa frustrada. En su trajín, el entorno de Puigdemont se afana en transmitir mensajes de tranquilidad, incluso de optimismo, a sus filas sobre la suerte del enredador de Waterloo.

“Las estrategias las marca el presidente” y “sabe muy bien lo que está haciendo”, apuntala el entorno sin ofrecer más datos concretos. Distintas fuentes confirman el “desconcierto” entre sus huestes. El círculo de Carles Puigdemont ha tratado de contrarrestar la guerra de nervios con llamamientos a la “confianza” sobre el desenlace. El optimismo desplegado por sus abogados, tras evidenciar algunos pasos en falso, dando por descontada la puesta en libertad del ex presidente, ha buscado capear el temporal que emborrasca el horizonte.

Los escenarios que se entrevén siguen siendo difusos pero en todos planea la incertidumbre por el desenlace de Puigdemont. El escepticismo sobre su suerte judicial es latente en JxCat que desconoce a dónde les conduce. La sensación interna es que el ex presidente, aun cuando lograrse sortear la extradición a España, su vigente estancia carcelaria se prolongaría para ir directo a una condena. Inmersos ellos mismos en el debate sobre los delitos que pudieran imputársele, hablan en los mentideros de penas de al menos entre 7 y 14 años.

Dicho en plata: “Al presidente no debe llegarle la camisa al cuerpo”. Eso sostienen en privado y por lo bajini, a pesar de los lametones de su séquito, varios miembros del grupo parlamentario. Eso es también lo sustancial. Los deseos de Puigdemont de convertir los destinos de Cataluña en un mero atrezzo de su patético sainete chocan con las ganas en el seno mismo del secesionismo de salir del actual agujero negro. No tienen otra.

En ello andan JxCaty ERC y se amontonan los planes “C”, “D” y hasta “G”. El reloj corre para devolver a los catalanes el control efectivo de sus Instituciones o ir a elecciones.

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