El Levante más sólido se acerca a la permanencia

Roger festeja su tanto

Roger festeja su tanto

Levante UD 2 - Real Valladolid 0. Con la inestimable colaboración del VAR, los granotas dan un paso de gigante hacia su objetivos.

La apertura de la segunda vuelta en Orriols se presentaba como la antesala de una exigente última mitad del campeonato, sobre todo para los conjuntos con la meta fijada en la permanencia; la más cara de la década. Minimizar los riesgos era vital para que el Levante UD, bastante tiempo después, recobrará su solidez defensiva. Algo que iba a lograr con nota en una primera mitad en la que no concedió acercamiento alguno con peligro a un Real Valladolid que sí sufría más para contener a los de Paco López.

Sólo a base de provocar interrupciones en el juego a base de faltas eran los pucelanos capaces de controlar en alguna medida un choque que, pese a ello, ya deparó dos oportunidades protagonizadas por Jason en los primeros compases, en las que el gallego optó por la potencia en detrimento de la colocación de ambos disparos. También desviado se marcharía un cabezazo del, una vez más, desatinado Borja Mayoral en una buena jugada en la que mejor hombre granota en la tarde de hoy, Toño García, alcanzaba la línea de fondo para centrar a la perfección.

Pero el riesgo de tener que recurrir permanentemente a los golpes francos en contra entraña también su riesgo; muy fundamentalmente si el encargado de colgar los balones al área no es otro que el valenciano Rubén Rochina, quien ya ha adelantado a Bardhi en este tipo de suertes futbolísticas. Al borde del descanso, su zurda golpearía el cuero describiendo una magnífica rosca que se convertía en un caramelo para que el mejor de los llegadores a balón parado, el hoy en inusuales tareas de central Coke Andújar, dirigiera su testarazo fuera de los dominios del arquero vallisoletano Masip. El Levante enfilaba el túnel de vestuarios con buena parte del trabajo realizado. Tan solo quedaba refrendarlo.

Sin embargo, poco pareció haber durado la alegría en el feudo del Ciutat. Oscar Plano enganchaba en los primeros instantes de la reanudación una gran volea tras rechace de Cabaco en otra falta lateral, aunque los blanquivioleta no contaban con la aparición de ese "extraño elemento" llamado VAR, el cual después de cinco minutos de deliberaciones determinaba que el pie de Enes Unal estaba más adelantado, creando la presencia del turco una barrera visual ante Oier que imposibilitaba calificar a la controvertida acción como de fuera de juego posicional.

El cuadro bien dirigido por el ex granota en sus postreros años vestido de corto Sergio González continuaría quemando sus naves, lo que se traducía en buena ocasiones de gol derivadas, sobre todo, de la entrada en el terreno de juego del extremo Keko Gontán. El canterano colchonero pondría dos balones en los que ni Toni Villa primero, ni Calero después serían capaces de salvar la presencia de un muy bien colocado en ambas ocasiones Oier.

Precisamente la presencia de los defensores pucelanos en zona de remate - caso de Calero- propiciaría una proliferación de espacios que Morales, Toño y Roger - también ingresado desde el banquillo - iban a explotar a través de una rápida combinación para que el pistolero de Torrent retomara su senda goleadora mediante un gran gesto de control y disparo veloz con el empeine ajustado al palo corto. Era el minuto 94 y a los visitantes ya sólo les restaba lamerse las heridas y el dolor que un buen Levante y un artefacto, por momentos, diabólico les habían infligido.

 

 

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