Siempre nos quedará China

Francisco Giménez es un colaborador de ESdiarioCV que analiza la situación creada en la Unión Europea por la crisis del coronavirus.

España se ha visto muy beneficiada de los fondos europeos para transformar el país, que no su sistema productivo. Esto último, quizás sea culpa nuestra, ya que hemos seguido la línea ficticia trazada para hacer un país para viejos, es decir, un territorio de jubilados procedentes del norte europeo, que vienen a este sur de la siesta y la pandereta a descansar, tomar el sol, aprovechar nuestra sanidad -por cierto, con múltiples carencias- y beber...

Ahora, con una crisis sanitaria sin precedentes -solo podría tener cierta semejanza con la catástrofe humanitaria que ocurrió en 1918 con la llamada 'gripe española', que no era hispana, sino americana- nos encontramos con una Unión Europea que mira hacia otro lado. No es una crisis económica, como lo fue en 2008, sino sanitaria, que cuesta vidas en un principio, y que con posterioridad, se cobrará una factura social y económica sin precedentes. España va directa a una quiebra técnica y necesita asirse a una Europa que sigue mirándola con recelo.

Es muy bonito, sobre todo Alemania y Países Bajos -acostumbrados a los paraísos fiscales estos últimos- señalar a un país por sus defectos. Es obvio que España los tiene, pero también lo es que aquéllos errores que ha cometido los está pagando con creces. Es verdad que en 2008 la recesión nos estalló en plena cara y que nuestro sistema financiero tuvo que ser rescatado por una UE, que no daba nada gratis; lo hacía por su propio interés y equilibrio.

¿Y cuál era su interés? Muy sencillo. Las cajas de ahorro alemanas no estaban mucho mejor que las españolas, donde los fallos y la intervención política fueron catastróficas. Pero sí, Alemania supo jugar sus cartas y estigmatizó al Sur, a este Sur derrochador y festero que tanto desprecia y los señaló como los más derrochadores. Por supuesto, los germanos pasaron el recibo. Porque no lo duden, el recibo lo está pagando España, incluida la deuda alemana de sus 'excelentes' bancos.

El problema actual es que estamos, queramos o no, ante un cambio de modelo a nivel mundial. La Unión Europea se ha quedado fuera de juego y los países del Norte lo saben. Ellos, dentro de su estrategia de cara a un futuro próximo, quieren crear dos Europa: la rica y provechosa que vende sus bienes a los pobres del Sur; y el resto de países, simples súbditos sin voz ni voto.

Sin embargo, esa apreciación les hace muy vulnerables a medio y largo plazo. Es verdad que España e Italia, los dos grandes afectados, y quizá Francia, en un difícil equilibrio de intereses, van hacia un escenario apocalíptico en lo social y económico si no se les ayuda. Pero ese Norte se equivoca si ahora le dan la espalda y desprecian a los animosos sureños.

China y Rusia lo han visto con anterioridad, viene ya desde la propia crisis de 2008. Desde el país que controla Putin ven como una Europa dividida es una oportunidad. ¿Es que los norteños no saben que Rusia linda con sus fronteras? ¿Es que fían toda su defensa a las armas y los soldados americanos? ¿Su egoísmo no les deja ver la realidad de lo que se juega en el tablero internacional? Rusia anhela recuperar su imperio, y no se va a estar quieta hasta que Europa reviente por los cuatro costados.

Y China. A parte de comprar deuda española y de tantos otros países, incluidos los Estados Unidos, está demostrando que en un corto período de tiempo va a ser la potencia hegemónica. Los expertos calculaban que en 2050, pero con esta pandemia mundial, ese rol puede adelantarse. El Sur de Europa puede mirar a China, que cuenta con recursos y capacidad para dar un golpe en la mesa y hacerse con el control mundial, si es que ya no lo tiene.

Si ahora Europa no reacciona -una crisis siempre da oportunidades- el cambio geopolítico mundial no solo se llevará por delante a España -insignificante en solitario- sino a toda Europa, y quién sabe si a los Estados Unidos.

El Sur de Europa puede mirar a China, que cuenta con recursos y capacidad para dar un golpe en la mesa y hacerse con el control mundial, si es que ya no lo tiene

Cuando los británicos, con todo en contra, han salido huyendo de la Unión Europea, es porque han llagado a la conclusión de que el barco de la UE ya no les sirve y se hunde. Ellos tienen una mayor capacidad que España para salir adelante con el apoyo de Estados Unidos y la Commonwelth. España no tiene ese mercado con la América latina, porque entre otras cosas, Estados Unidos no se lo permite.

Si ahora Europa no reacciona -una crisis siempre da oportunidades- el cambio geopolítico mundial no solo se llevará por delante a España -insignificante en solitario- sino a toda Europa, y quién sabe si a los Estados Unidos

El panorama es desolador y el futuro pone los pelos de punta. Si no morimos por el COVID 19 moriremos por la falta de unión política de la UE. Europa es un 'mercado persa' y Alemania es la máxima responsable. Deberían recordar estos alemanes lo que hicieron con ellos para que su país no cayera en manos comunistas. Ahí no fue el milagro alemán, su disciplina y su buen hacer; en esos momentos fueron los países ganadores de la Segunda Guerra Mundial, con Estados Unidos a la cabeza, los que sacaron adelante a la gran Germania. ¿España e Italia no se merecen algo parecido? Desde luego en estos dos países del Sur no hay campos de concentración, hay campos de muertos por culpa de una pandemia mundial que no han creado ellos.

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