El Valencia Basket abate al subcampeón italiano en un gran último cuarto

Jaume Ponsarnau, dando una indicación desde la banda

Jaume Ponsarnau, dando una indicación desde la banda

Valencia Basket 87 - Dolomiti Trento 66. Los taronja vuelven a ir de menos a más en un partido que les permite posicionarse para encarar con mayores garantías la segunda fase de la Eurocup.

Demasiado están confiando últimamente Jaume Ponsarnau y sus pupilos en que TODO flojo inicio - fundamentalmente en los partidos de casa- termina por ser reversible. Desde luego, no obstante, el encuentro de esta noche no les quitará - quizás, eso sí, por desgracia - la razón a la hora de hacer de esa conducta una costumbre.

El periodo final, con un parcial favorable de 25-12, nada tuvo que ver en intensidad con un primero (17-21 para los italianos) marcado por la laxitud defensiva local y el escaso éxito de la apuesta del técnico de Tárrega por dar la titularidad a los menos habituales Sergi García y, sobre todo, un visiblemente despistado Mike Tobey. Los transalpinos, muy debilitados con respecto al conjunto que disputó la final de la pasada LEGA, conseguían optimizar sus puntos fuertes de la mano de los heterodoxos en su estilo baloncestístico Pascolo y Forray.

Así pues, el hecho de que el panorama, poco a poco, se fuera revirtiendo pasaba a resultar una obligación. Y así lo entendieron los probadamente solventes Dubljevic y Will Thomas para, a través de sus inagotables respectivas armas ofensivas, darle la vuelta al electrónico. También Sam Van Rossom, mediante dos triples consecutivos, apuntalaba la reacción valenciana, a la vez que contribuía a que la hoy gélida Fonteta se involucrara, por fin, en el partido (45-37 al descanso).

El 17-17 que arrojó el parcial del tercer periodo dejaba, en teoría, las cosas de la misma forma para la batalla final. Pero cabría puntualizar que los taronja la afrontarían sin dos de sus piezas: por un lado, el nefasto encuentro de Tobey ya le había granjeado, por ese entonces, una prematura eliminación; pero bastante más delicada puede ser la situación de un Guillem Vives que apenas pudo disfrutar de 20 segundos de juego.

Sin embarga, el cuadro de Ponsarnau optó por apretar el acelerador en unos 10 minutos finales nada pródigos por su parte en concesiones. El acierto exterior de Alberto Abalde y Matt Thomas se combinaba con una serie de perfectas defensas que dejaban sin respuesta ya en ese momento a unos tan desacertado como animoso conjunto italiano.

El liderato del grupo, obviamente, está más cerca después de esta última jornada de la primera vuelta. La posibilidad de jugar los 40 minutos de forma consistente, tal vez, también.

 

 

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