17 de septiembre de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Cristiano I: el inteligente

Cristiano no tiene remedio. Gloria eterna al nuevo Cristiano.

Cristiano no tiene remedio. Gloria eterna al nuevo Cristiano.

Casi con seguridad es engreído y prepotente. Probablemente también sea egoísta y no sabemos cómo se comporta con sus compañeros, pero da la impresión de que los mira por encima del hombro.

Un oxímoron, según la Real Academia Española, es un combinación de dos palabras o frases de significado opuesto que originan un nuevo sentido, como, por ejemplo, silencio atronador, secreto a voces, cerveza sin alcohol o los títulos de Ante Tomic.

Cristiano Ronaldo es un chulo en la cancha, casi con total seguridad es un engreído y un prepotente. Probablemente también sea egoísta y no sabemos cómo se comporta con sus compañeros, pero da la impresión de que los mira por encima del hombro. No lo sé. Lo que sí sé es que habitualmente se le tacha de tonto o de poco inteligente y yo creo que es todo lo contrario. Cristiano Ronaldo ha actuado, por fin, con coherencia y relacionarlo con la palabra inteligencia ha dejado de ser un oxímoron.

Desde que llegó no ha parado de sumar. Titulares, goles, lanzamientos de faltas, haters, fans, minutos, cortes de pelo. Sumar, sumar, sumar



Desde que llegó en un cinematográfico verano de 2009 junto con Benzemá, al que los muy entendidos aman pero que a mí tampoco me termina de emocionar, y Kaká, entre otros, no ha parado de sumar. Sumar titulares, sumar goles, sumar lanzamientos de faltas, sumar haters, sumar fans, sumar en su cartilla del banco, sumar minutos, sumar cortes de pelo. Sumar, sumar, sumar. Lo que ha sumado menos de lo esperado han sido títulos, eso sí. Y de lo que había sumado poco es de utilizar lo que tiene encima de los hombros.

Varias temporadas después de llegar afixiado a abril, al fin se ha dado cuenta de que los títulos se ganan en primavera, y ha comenzado a guardarse un poco durante el año para llegar a tope a la recta final. También ha tirado de coherencia y, sabedor de que no es capaz de regatear ni a Stephen Hawkins sin silla, se está reconvirtiendo poco a poco en lo que seguramente ya era pero que no terminaba de explotar: el mejor rematador del mundo. Ha pasado de intentar ser Messi, algo más allá de lo imposible, a ser una mezcla entre Hugo Sánchez, Santillana y Raúl.

Si juegas en el Club de Fútbol Vecinos de Ayamonte y marcas abdominales después de meter un gol, lo mismo es que eres gilipollas


Al Cristiano egoísta con constante afán de protagonismo lo vendería este mismo verano sin miramientos. Al Cristiano delantero centro nato con los pies en la tierra, le daba tres o cuatro añitos más de gloria. Ahora él tiene que decidir qué hacer, si volver a las andadas o asumir su rol en el equipo. Lo de ser un chulo posturitas después de marcar goles, es una guerra perdida. Además me parece una guerra bien perdida, porque si juegas en el Club de Fútbol Vecinos de Ayamonte y marcas abdominales después de meter un gol, lo mismo es que eres gilipollas. Pero si te llamas Cristiano Ronaldo, has metido 400 goles en el mejor de fútbol de la historia y estás a punto de meter a tu equipo en la final del torneo más prestigioso del mundo, puedes hacer lo que se te venga en gana. Gloria eterna al nuevo Cristiano.

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