El día que Joan Ribó renunció a ser el alcalde de Valencia

El alcalde Joan Ribó junto al concejal Galiana

El alcalde Joan Ribó junto al concejal Galiana

El presidente Puig deja en evidencia al alcalde Joan Ribó quien aseguró que había sido marginado en la reunión del gabinete de crisis que decidió aplazar las Fallas 2020

Ribó se fue a la Ópera en un día histórico sobre todo para la ciudad de Valencia porque él, que es un gran aficionado a la música, prefirió esconderse. Una decisión personal que lo delata.  El dirigente de Compromís no fue invitado, según su versión, a la reunión del gabinete de crisis del Consell de Ximo Puig y Mónica Oltra convocada el martes por la tarde. Ante tamaña afrenta, envió a su concejal de Fiestas que suple al imputado Pere Fuset.  

¿Qué fue más grave, su inacción ante el presunto veto a participar en la denominada Comisión Interparlamental o la explicación que dio al día siguiente en rueda de prensa?: "No voy donde no soy invitado", apuntó por duplicado a los periodistas.  A alguien le cabe duda en la Comunitat que Rita Barberá no iba a "montar un pollo" si Zaplana o Camps no le llamaban a Palau a tratar un asunto del cap i casal o más de Fallas.

El presidente Puig desmintió también en público al alcalde en el programa El Faro de La 8 TV. De lo que se deduce que Ribó prefirió enviar a su "embajador" y borrarse de una foto no deseada sobre el aplazamiento de la gran fiesta de los valencianos.

La relación de Ribó con su compañera de partido Mónica Oltra no pasa precisamente por el mejor momento, como ha quedado puesto de manifiesto. Ya  se ha vislumbrado por la polémica del Puerto de Valencia en la que el representante de la vicepresidenta del Consell votó de forma diferente a su compañero de partido, nada menos que el alcalde de Valencia, en la obra para llevar a cabo una estación de pasajeros y, de esta manera, acabar con las indecentes carpas que reciben a los cruceristas.

A Ximo Puig tampoco le importa el futuro de Ribó, no en vano son de partidos distintos y al presidente y líder del PSPV-PSOE sabe que es un fracaso que los socialistas no tengan la alcaldía de Valencia desde el año 1991.

El martes 10 ha sido el día que Joan Ribó Canut renunció a ser el alcalde de Valencia. Escuchó con el teléfono en la mano la mitad de la Ópera Il viaggio a Reims, una trama sobre las festividades de la coronación francesa. Pero en realidad a Ribó, de 72 años, nunca le ha apasionado ser el alcalde. En su día la portavoz popular María José Catalá dijo a este diario que Ribó era un alcalde carente de ambición, a tiempo parcial. A partir de las 15:00 horas se va a su apartamento en la playa de Canet. O prefiere pasear por el barrio de Patraix.

El que fue líder de los eurocomunistas en el PCPV nunca ha ejercido de alcalde de "todos" los valencianos. Nunca ha acudido a un acto festivo que chocara con su doctrina. En la Semana Santa Marinera ya no le invitan porque saben cuál es su respuesta. El mismo silencio que mantiene con entidades que están lejos de apoyar el 'procés 'o la entelequia llamada Països Catalans.

El martes 10 fue el día que Mónica Oltra, aspirante a ser el próximo cartel electoral del cap i casal, sentenció a Ribó, aunque muchos pensarán que fue el propio Ribó el que aprovechó el conoravirus para despedirse como alcalde de Valencia cuando aún faltan tres años de mandato.

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