Los 'padrinos' valencianos de Sánchez confían en su sexto sentido ante el 28-A

Nofuentes y Montaner se encomiendan a la capacidad del presidente para "ver lo que otros no ven" y para "convertir una derrota parlamentaria en una victoria social".

Conocen al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, de su época en la que era un diputado más por Madrid, cuando, en un caso (el de Bartolomé Nofuentes), ni aspiraba a ocupar la secretaría general, y, en otro caso, (el de Michel Montaner) cuando venía de ser defenestrado por su propio partido e iniciaba su redención. Tanto Nofuentes como Montaner han ejercido, en la práctica, de padrinos valencianos y de báculo de Sánchez en sus inicios y en sus momentos más bajos. Hoy le han escuchado mientras anunciaba el adelanto de las elecciones al 28 de abril y han extraído sus propias conclusiones sobre la decisión.

"Existen elementos de riesgo y de fortaleza en este anticipo. En cualquier caso, nos encontramos ante una situación de incertidumbre en la que priman emociones o el papel de las redes sociales", reflexiona el diputado provincial en la Diputación de Valencia, Bartolomé Nofuentes, para aludir a la volatilidad del voto, mientras que recuerda aquellas visitas de Sánchez en las que le acompañó a las agrupaciones de Silla o Requena, cuando buscaba sus primeros apoyos para competir principalmente con Eduardo Madina por la secretaría general del PSOE.

"Cualquier fecha puede ser buena o mala. Aunque se decía que iba a atrasar al máximo la convocatoria, continuar hubiera supuesto un goteo continuo de trabas a su gestión", expresa Michel Montaner, primer teniente de alcalde Xirivella y autor de El espíritu de Xirivella, el libro que relata el primer acto multitudinario de Pedro Sánchez en su pugna por retornar a la secretaría general del PSOE y cómo supo levantar un movimiento de respaldo en la militancia. Montaner organizo ese acto, que estuvo a punto de suspenderse por la lluvia. 

Nofuentes confía "en el sexto sentido que acompaña siempre a Pedro Sánchez. Ve lo que otros no ven". Quizás esa visión se basa en el desgaste de sus rivales y en una fotografía que puede haber tenido muy presente, "la de Ciudadanos con PP y Vox". "Ciudadanos ya sale puntuado con un siete de media cuando se pregunta al votante que le dé entre 1 y 10 puntos según lo considere más de izquierdas o de derechas. Antes aparecía con 5,5-6. Esto significa que existe un hueco en el centro, entre el 5 y el 6,5, que está huérfano y que ahora puede copar el PSOE. El PP ya hace tiempo que renunció a él con sus constantes acercamientos a Vox", explica Nofuentes, reconocido estratega político y portavoz del denominado lobby 3.0 en el PSPV-PSOE.

Este panorama que recrea el diputado se plasmaría en unas elecciones en las que el PSOE gana con minoría, pero gana, PP y Podemos bajan, y Ciudadanos crece, aunque lejos de poner en peligro la victoria socialista. En cualquier caso, Nofuentes recuerda que "el 25% del electorado decide su voto en la última semana, y un 9% cuando va de casa al colegio electoral".

"Lo que queda claro es que el Espíritu de Xirivella está más vivo que nunca", comenta Michel Montaner apelando a esa capacidad de resurgir de sus cenizas de Pedro Sánchez. "Hoy ha demostrado que es coherente", recalca, para recuperar la frase de "hay derrotas parlamentarias que son victorias sociales", y subrayar que "para aplicar las medidas el camino es convocar elecciones".

La confianza de ambos en la capacidad del actual presidente del Gobierno no oculta sombras e inquietudes que en la federación valenciana de su partido ha causado el adelanto electoral. Entre los comentarios que se repiten sobresale el temor a la dificultad para movilizar al electorado e incluso a la militancia socialista, a la que tendrán que dosificar ante dos citas electorales en un mes; o al ataque recurrente que sufrirá el aspirante socialista por el coste económico que supone no haber hecho coincidir las generales con las autonómicas, europeas y municipales.

Del mismo modo, el rápido desgaste que ha experimentado la marca PSOE, sobre todo vinculada al apellido del presidente del Gobierno, no genera precisamente esperanza entre los cargos medios socialistas valencianos. Máxime cuando lo comparan con los tiempos de ebullición en las encuestas, de aquellos picos altos y momentos de euforia que parecen tan lejanos y que sucedieron hace solamente tres meses. Justo hasta que se celebraron las elecciones andaluzas y se abrió la caja de Pandora con los vientos de la incertidumbre desatados.

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