15 de noviembre de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Una (humilde) carta a Pedro Sánchez

El Director de El Semanal Digital remite otra misiva a Pedro Sánchez, recordando cuáles eran su planes secretos y qué representa el apoyo de su militancia: un 0.1% de la población española.

 

 

(Esta carta fue escrita y publicada el pasado 5 de mayo, hace apenas una semana. Pero a juicio del autor, tiene aún más vigencia tras el debate entre los tres candidatos del PSOE en las Primarias que, el próximo domingo 21 de mayo, elegirán al nuevo secretario general. Por su interés y vigencia, la publicamos de nuevo)

Querido Pedrito,

Entiendo perfectamente que te hayas venido arriba, si acaso alguna vez te has sentido abajo, con el recuento de avales y la escasa diferencia con Susana Díaz, esa señora tan peculiar que tiene la misma maña cociendo arroz que Iceta o Patxi López cocinando lealtades: siempre se pasan.

El PSOE se han convertido en un pequeño partido, que es la única manera de que alguien te vote

Tus 57.000 avales, al lado de los 63.000 de tu antigua madrina hoy convertida en madrastra y mañana quién sabe si en bruja, te parecen un frenesí y probablemente lo sean en ese PSOE liliputiense que entre todos los de tu generación habéis conseguido crear.

Pero déjame que te eche algunas cuentas. 57.000 es apenas un cuarto de la población de Alcalá de Henares, mi ciudad sentimental, donde por cierto gobierna un antiguo pelota tuyo hoy reconvertido en pelota de Patxi; en compañía de Podemos, en una alianza cuyos frutos son el liberticidio con la prensa y la tendencia a tolerar fiestas pornográficas con strepers en dependencias públicas.

Es Alcalá, otro de vuestros ‘Ayuntamientos del cambio’ como Madrid, Cádiz o Barcelona; una buena metáfora de tu legado político: intentar gobernar con cualquiera, a cualquier precio, habiendo ganado las mismas elecciones que Belén Esteban premios Cervantes; y arrimarse a cualquier sol que caliente vuestro trasero aunque achicharre el del resto.

Lo mismo te encamas con Pablo que con Tardá que con Albert, con ese arte o falta de escrúpulos que te lleva a presentar como “cambio” tus intentonas por lograr el poder que no te dan los electores haciéndole una mamada política a cualquiera que te sirva en tan mediocre objetivo aunque luego nos pase la factura a todos.

57.000 también es la mitad de la gente que, espero, leerá hoy esta epístola. Y lo que cuesta un humilde piso en Godella. Y los usuarios anuales de wifi gratuita en el concello de Vigo. Pero sobre todo son, ya en serio, el 0,12391304347% de la población total española.

Ésa en cuyo nombre dices estar dando este espectáculo: un 0.1% de los españoles te ha avalado en tu autoproclamada epopeya, en la que te sientes Aragorn en ‘El Retorno del Rey’ pero eres Piraña grabando un remake de ‘Verano Azul’ más gordo, alcohólico e igual de infantil.

 

 

Comprendo perfectamente que viendo el nivelito de Susana, culpable de todo esto por ponerte en su día  de secretario general con los mismos méritos que yo para sustituir a Benzema en la punta de ataque del Real Madrid, te hayas dicho que por qué no intentarlo; y que al compararte con Patxi López, el lehendakari que vino del timo, te veas a ti mismo como Beethoven al lado de David Bisbal.

Has logrado que el PSOE sea muy pequeño, un partido que estructuraba España y tenía los mejores cuadros medios

Por eso conviene que alguien os recuerde que lo único que os hace creeros grandes es lo pequeño que habéis hecho al PSOE, en un proceso de jibarización que ha reducido a la militancia, en tiempos con los mejores cuadros medios de España, a una reducida secta de simplones capaces de creerse a tipos tan irresponsables, arteros y mentirosos como tú: la única manera de que prosperes es que sólo voten cuatro gatos, pues cuando votamos todos los demás la fotografía que te sale es bien conocida. Bajo tu mandato el PSOE alimentó a Podemos (aquí échale la culpa también a Zapatero) y perdió una tras otras elecciones europeas, autonómicas, municipales, catalanas y dos Generales.

Con ese currículo, un político decente se hubiera quitado de en medio, con la cara de pudor típica de cuando se te escapa un gas en un ascensor, pero en lugar de eso tú comenzaste una lamentable escalada a la cima de la nada que tanto recuerda a la de James Cagney gritando, mientras todo arde, “Mira mamá, soy el rey del mundo” en la célebre escena final de ‘Al Rojo Vivo’.

Quisiste compensar tu ridículo electoral pactando lo que fuera con quien fuera y, cuando con eso no te llegó, cambiando de chaqueta en algún lúgubre garito político para, a escondidas, firmar un acuerdo con Podemos que necesitaba de la participación de partidos secesionistas para prosperar: no sólo es que tú mismo lo confesaras, ya caído, en una entrevista con el reputado masajista Jordi Évole, es que además la aritmética exigía que así fuera.

 

Cuando te negabas a decir con quién ibas a pactar el ‘cambio’, no apostabas por unas terceras elecciones que te hubieran llevado a hacer historia por tercera vez en un año y te limitabas a cantar ‘No es No’ como en un estribillo veraniego de Georgie Dan; lo que estabas diciendo en realidad es que querías gobernar con menos diputados propios de los que sumaban tus imprescindibles socios, que a continuación te convertirían en su chacha para barrer España.

Cuando no explicabas tus pactos ni querías terceras elecciones, delatabas tus acuerdos clandestinos con quienes debías ayudar a frenar

Te hago yo de nuevo la cuenta: con Podemos sumabas 156 diputados (por 169 de PP y Ciudadanos), y para llegar a los 176 necesitabas los 9 de ERC, los 8 de la vieja Convergencia y o bien los 5 del PNV o los tres de Bildu y Coalición Canaria juntos.

No es una opinión, es un hecho: si ni te querías abstener ni propugnabas terceras elecciones, tu ‘No es No’ era eso, y de la catadura del acuerdo da cuenta que tú mismo no te atrevieras a decirlo en público y prefirieras ampararte en la dificultad para sumar de tus seguidores, en el sectarismo de tu tropa y la estupidez de tus compañeros; incapaces de ponerte de patitas en la calle con una sonora expulsión por traición acompañada de precisas explicaciones sobre tus vergonzosos intentos de sumarte a quienes deberías haber ayudado a frenar.

Porque a ti lo único que te importa es ser Rey, aunque no haya reino ni trono ni corona; y si el bueno de Javier Fernández hubiera revelado eso desde el primer momento, tú no estarías de nuevo dando la nota y el PSOE hubiese empezado a ser de nuevo el gran partido estructurador de España que siempre fue.

Y como los ciudadanos ni te dejaron ni te dejarán hacer eso, has tenido que apelar a los militantes tras haberte dedicado en cuerpo y alma a que queden los menos posibles. Que tú ganes las Primarias es tan factible ya como que, a continuación, saques al mercado otro nuevo single de King África titulado ‘Si es sí’ para intentar justificar la moción de censura y el pacto entre canallas que ya tramaste.

Y por eso, con una pinza en la nariz y otra de recambio en el bolsillo por si se rompe la primera, hay que desear que te derrote Susana Díaz. Porque eres un peligro público para España, un tipo sin principios y un indeseable que responde a la excelsa definición que Chaplin hizo de los de tu especie: “Sólo sigo siendo una sola cosa: un payaso. Eso me pone en un plano más alto que a un político”.

Que pierdas, Pedrito I El Nefasto, rey de la nada, príncipe de la impostura, bufón de Rufián y edecán de Iglesias.

 

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