21 de julio de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Legalizar el dopaje

El ciclista Alberto Contador.

El ciclista Alberto Contador.

¿Y si dejamos de fustigarnos porque nuestros deportistas quieren rendir más y más y sencillamente nos dejamos llevar, lo regularizamos y nos ponemos a disfrutar?

Tema espinoso, lo sé. Sé que me vais a acusar de apología de las drogas, de las trampas, de la muerte de algún deportista e incluso de estar bloqueando el gobierno. De todo eso me vais a acusar. Pero me da igual porque vengo con el zurrón cargado de argumentos y me he comprado una armadura a prueba de improperios que habría salvado la vida del mismísimo Rickon Stark.

Tenemos que legalizar el dopaje, normalizarlo, regularizarlo. Ponedle el verbo que queráis, pero esta guerra tiene que acabar. Antes de que os empiece a arder la sangre diré lo más importante, y es que solo pongo una premisa: siempre y cuando no sea dañino para la salud del deportista. Es decir, que toda la industria dopaje y antidopaje se una, dejen de luchar y creen, juntos, productos que ayuden al deportista a rendir al más alto nivel y puedan ofrecernos el mayor de los espectáculos.

“La lucha antidopaje es como la lucha antiterrorista, que consiste en poner a un tipo con una metralleta en la puerta de cada estación de metro y decir a la gente que todo va bien”.

¿Os parece grave? ¡Pero si ya lo hacen! La lucha antidopaje no existe. Bueno, existe, pero es una farsa. Es como la lucha antiterrorista, que consiste en poner a un tipo con una metralleta en la puerta de cada estación de metro y decir a la gente que todo va bien. Tenemos simplemente que normalizarlo, ser conscientes de lo que hay, así nos evitaremos posibles futuras decepciones. Somos los consumidores de un producto espectáculo y nuestra obligación es exigir lo mejor de lo mejor por lo que estamos pagando. ¿O acaso Joaquín Sabina es menos grande porque se pusiera hasta arriba para componer 19 días y 500 noches? ¿O las películas de Johnny Depp son peores porque al muchacho le guste picotear un poquito de esto y de lo otro? Tampoco son muy buenos ejemplos, lo sé, porque van en contra de la premisa del párrafo anterior, pero ya sabéis por dónde voy. No se le ha quitado nunca un premio a un actor porque lo consiguiera gracias al dopaje.

Aunque hormones a todo el Ramiro de Maeztu, el Estudiantes volverá a bajar a la LEB una y otra vez.

Hay deportes más dopables que otros, también hay que puntualizar esto. Ciclismo, atletismo y, en definitiva, los deportes en los que el componente táctico, aunque lo hay, es menor en relación a, por ejemplo, los deportes de equipo, son más fácilmente manipulables con sustancias externas. Porque claro, aunque pongas hasta arriba de EPO a la plantilla del Getafe van a seguir jugando una mierda y el campo va a seguir vacío, y aunque hormones a todo el Ramiro de Maeztu, el Estudiantes volverá a bajar a la LEB una y otra vez. Esto es así.

Dopaje ha habido, hay y va a haber, y es más que probable que hayáis admirado, admiréis o vayáis a admirar a algún deportista que se dopara, se dope o se vaya a dopar.

Tenéis otra opción: podéis poneros una venda. Con los ojos tapados se disfruta todo mucho más. Dopaje ha habido, hay y va a haber, y es más que probable que hayáis admirado, admiréis o vayáis a admirar a algún deportista que se dopara, se dope o se vaya a dopar. Cien por cien seguro estoy. Podéis seguir creyendo en los Reyes Magos, en el Ratoncito Pérez, en Dios o en lo que queráis, pero ya sabéis que luego descubrir la verdad da un disgustazo.

¿A que tampoco ha sido para tanto lo que he dicho? Al fin y al cabo si no hubiera sido por las hormonas, la pulga defraudadora no se hubiera convertido en el mejor jugador de fútbol del mundo, ¿no?

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