World Mobile Congress: paranoia contagiosa

La continuidad del Mobile en Barcelona queda en el aire, pues, según las responsabilidades que deba satisfacer la organización, dudo que les queden ganas de celebrarlo allí.

Finalmente sucedió: el World Mobile Congress que había de celebrarse en Barcelona ha sido suspendido, con consecuencias que todavía están por ser evaluadas, pero que resultarán en cifras millonarias, habida cuenta del impacto de casi 500 millones de euros que su anterior edición dejó en la ciudad condal.

 

Lo que no logró la actitud de hostilidad de Ada Colau a la celebración del evento y, sobre todo, a una de sus tecnologías estrella, la conectividad 5G, contra la que se posicionó por no considerarla segura, pese a la ausencia de evidencia científica que avalara sus palabras, lo ha conseguido otra paranoia, aunque esta vez más respaldada por un problema de fondo real.

 

La progresiva deserción de empresas participantes, que comenzó con el anuncio de la coreana LG, a la que seguiría la sueca Ericsson, y una sucesión de otros gigantes como Nvidia, Sony, HP, Amazon o Facebook, ya amenazaba con dejar, como mínimo, muy deslucido el congreso, por lo que sus organizadores han decidido cancelarlo.

 

Solo existe un problema: el seguro contratado de 100 millones de euros para cubrir indemnizaciones por la no celebración del congreso no cubre el supuesto de riesgo por pandemia y nadie está dispuesto a pagar. Taxistas, empresas de restauración, proveedores de todo tipo e incluso escorts (recordemos que la prostitución se dispara en Barcelona durante el periodo del Mobile), se quedan sin uno de los ingresos fuertes del año.

 

Si bien encuentro loable la intención de proteger la salud de sus trabajadores, al intentar reducir su potencial exposición al nuevo coronavirus, lo cierto es que resulta más bien incongruente la presencia de algunas de estas compañías en otros congresos similares que se llevan a cabo en estas fechas, como Sony e Intel en la feria Integrated Systems Europe, celebrada en Amsterdam.

 

Es cierto que la falta de información inicial sobre el coronavirus y la desconfianza hacia las cifras de afectados que ofrece el gobierno chino, pudieron en su momento haber sido problemáticas. Sin embargo, considero que se ha tomado de modo prematuro y en caliente tanto las decisiones de no participar en el Mobile como la de cancelarlo definitivamente.

 

Ahora, la continuidad del Mobile en Barcelona queda en el aire, pues, según las responsabilidades que deba satisfacer la organización, dudo que les queden ganas de celebrarlo allí.

 

Prevenir es correcto, pero la paranoia es contagiosa.

 

*Abogado y politólogo

Comenta esta noticia