24 de octubre de 2017 | DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Podemos: comunismo en estado puro

Las diferencias entre Iglesias y Errejón son puramente formales.

Las diferencias entre Iglesias y Errejón son puramente formales.

Por suerte para Errejón, el Congreso de la franquicia chavista será una oda a la cursilería y el sectarismo. Son tan patéticos y cobardes, que ni siquiera nos ofrecerán un espectáculo digno

Año 1920. El Ejército Rojo, bajo las órdenes de Trotsky, se dispone a atacar Varsovia. Las órdenes son claras: el ejército, comandado por Mijail Tujachevski, atacaría desde el norte y Stalin lo haría desde el sur, para aplastar a los polacos en la batalla decisiva. Sin embargo, Stalin hace oídos sordos y no obedece las órdenes de Trotsky y permanece asediando la ciudad de Lwow. La batalla se salda con una derrota aplastante de los soviéticos y todos señalan a Stalin como culpable del fracaso.

El 23 de mayo de 1924, cuatro meses después del fallecimiento de Lenin, se celebra el Congreso del Partido Comunista Ruso. Stalin, había preparado minuciosamente aquel congreso para liquidar políticamente a Trotsky, ya que era consciente de que su impopularidad iba in crescendo en sus propias filas, mientras que Trotsky se había convertido en el favorito para liderar el partido.

Stalin sabía que, para ostentar el poder absoluto, debía enfrentar a los miembros del Politburó (el máximo órgano del Partido Comunista Ruso) y asegurarse el apoyo de los dirigentes más influyentes por aquel entonces (Zinoviev y Kamenev). Así pues Stalin, sabedor del resultado del Congreso, que él mismo había preparado, planteó a los asistentes, previamente seleccionados para el show, marcharse del partido y dejar paso a los demás. Los asistentes, en un ejercicio de propaganda, propio de los regímenes totalitarios, ofrecieron a Stalin una ovación interminable por ofrecerse a sacrificarse por el bien del partido. Trotsky, ante esa situación, afirmó que el partido siempre tiene la razón y que acataría el mandato de los delegados. Obviamente, hay que ser muy estúpido para no saber que quien organiza el Congreso, es el que va a salir triunfante del mismo. A partir de entonces, Stalin fue el líder indiscutible y comenzó a erradicar a la oposición trotskista.

Ahora, los comunistas tienen otro aspecto que en cierto modo resulta más grotesco. Son comunistas de iPhone y Visa Oro; incluso son más iletrados, farsantes y estúpidos que sus antiguos camaradas. Pero ello no les impide demostrar el odio que se tienen entre ellos y de lo que son capaces de hacer, por erradicar a todo aquel que se atreva a discutir al pastor supremo del rebaño. Es evidente, que las diferencias entre Iglesias y Errejón, son puramente formales. Ambos son igual de mediocres, totalitarios y miserables. Ambos tuvieron que ir a ganarse el jornal a Venezuela, país analfabeto y sumiso, porque aquí no les contratarían ni para hacer la portada de un informe. Los franquiciados chavistas, acusan a Errejón de responder al interés de las élites; nada nuevo si la turba iletrada supiera que Stalin acusaba a Trotsky de ser un servidor de Hitler y denominó a sus seguidores Hitler-troskistas. De hecho, en muchas publicaciones propagandísticas contra el régimen nazi, aparecía Trotsky como miembro de las SS.

Además, el líder del coletariado tiene una predilección por la violenci, que Errejón no tiene. Uno se maneja como pez en el agua en la fosa séptica de la crispación social, el linchamiento público y en la defensa de criminales, mientras que el otro, se siente incómodo en ese escenario. A uno, la prensa del Establishment lo ataca, mientras que al otro lo tratan con complacencia, e incluso dicen de él, que es un tipo brillante, a pesar de que un chimpancé recién nacido tiene mayor recorrido intelectual. Y posiblemente ese último punto, (el trato que se le otorga a Errejón) sea lo que más reconcome a Iglesias, como Stalin envidiaba a Trotsky, por ser considerado un tipo, que jamás conseguirá alcanzar el poder, a pesar de tener todos los medios de comunicación a su disposición.

Todos sabemos cómo terminó Trotsky, asesinado por un emisario de Stalin en su propia casa de Ciudad de México con un piolet. Pero no sólo él fue asesinado; también lo fueron aquellos que en el pasado otorgaron su apoyo a Stalin y que posteriormente se atrevieron a cuestionar sus decisiones, como fue el caso de Zinoviev y Kamenev. Pero por suerte para Errejón y la turba que lo apoya, el Congreso de la franquicia chavista será una oda a la cursilería, el sectarismo y la mediocridad.  Son tan patéticos y cobardes, que ni siquiera nos ofrecerán un espectáculo digno y que valga la pena. Quizás con un poco de suerte veremos a Rita Maestre alertar a su novio de que su fin político está cerca, al grito de "morirás como en el 36" mientras enseña las tetas al personal, aunque me temo que Rita Maestre, al igual que todos los que acudirán al acto,  no sabe nada de "Los procesos de Moscú".

En definitiva, como dijo Lenin: "La revolución empieza por casa".

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