Caos en FGV: Enchufes, más directivos y ahora huelga hasta noviembre

Más jefes. Más enchufados. Continuos cambios en el organigrama. Al caos organizativo se une ahora una huelga en el Tram y en Metrovalencia . Los paros están previstos hasta noviembre

Ver para creer. La empresa pública Ferrocarrils de la Generalitat Valenciana se ha convertido sin duda en el ejemplo más claromoso de los incumplimientos del "gobierno del cambio" y , por si faltaba algo, de la falta de criterio en la gestión.

En dos años se ha cambiado en cuatro ocasiones el organigrama, incluido el relevo del gerente tanto en MetroValencia como en el Tram de Alicante, sin que hasta la fecha la consellera María José Salvador haya dado cuenta en las Cortes de una política guiada por la improvisación y la marcha atrás.

Este fin de semana habrá huelga en el metro y el tranvía. 200.000 usuarios podrían verse afectados 

Ahora se inicia una huelga de maquinistas en el Tram y en Metrovalencia. La convocatoria, que puede afectar a gran parte de los 200.000 usuarios diarios en Valencia, está fijada hasta noviembre. Los clientes están avisados con esta "potente" comunicación: 

En plenas vacaciones de verano, Salvador y el resto de miembros del consejo de administración aprobaban nuevos cambios en el equipo directivo de FGV, aunque en realidad, una parte de ellos ya se había hecho efectivos.

Con la llegada de los socialistas a la gestión de la empresa, se ha pasado de dos a cinco direcciones, entre ellas, la denominada dirección de Gabinete. El afortunado/a de ocupar el puesto de nueva creación, más propio de la estructura de una conselleria, no ha sido desvelado aunque se sabe que tendrá un salario de escala 18, o lo que es lo mismo, más de 55.000 euros anuales, como si de un director general.

Si la política de contención del gasto ha saltado por los aires, la de transparencia tampoco es el fuerte en el departamento de la consellera de Transportes y Vivienda. En su día se ocultó que el entonces vicesecretario general y portavoz del PSPV, Francesc Romeu, era enchufado como responsable del área de Clientes y Accesibilidad. En la nueva restructuración, se le premia con una dirección y más poder al incorporar entre sus competencias todo lo relativo a procesos de calidad.

El modelo elegido es propio de algunas empresas públicas. Absolutamente politizado los puestos claves en detrimento de un perfil técnico o profesional. En esta línea se entiende, que se dé importancia absoluta a la propaganda. Por ello, se creó la dirección comunicación, antes el departamento era rango menor, que está a cargo de Manuel Salvador Jardí, ex periodista de Canal 9 y candidato en los últimos comicios por Guanyem en Catarroja. 

Investigado Alicante

El caso de la organización del Tram de Alicante, incluido en FGV, es de nota. La consellera colocó como delegado a un maquinista y compañero de partido con mando en plaza en l'Alcantí. Sin transcurrir quince días, Francisco San Martín fue relevado al estar investigado por denuncias internas y externas. Nadie debió advertir a la consellera de que su decisión podía tener consecuencias a medio plazo, como la tuvo meses después. El Tribunal Supremo confirmó la sanción disciplinaria por saltarse dos señales y manipular el sistema automático de frenado en una jornada de trabajo.

Tras la rectificación, Salvador confío entonces en una técnico de la casa, por supuesto militante socialista con pedigrí, Pilar García Reche, hermana del actual director del Instituto Valenciano de la Innovación, organismo que casualmente tiene la sede en Alicante. Ahora Pilar García ha sido ascendida a directora, un cargo que no existía en anteriores organigramas. Ello le supone un incremento considerable en su nómina. Generalmente el puesto de director en una explotación ferroviaria lo ocupan ingenieros o personas de alta cualificación. Este no es el caso.

La dirección de Explotación de FGV está en manos de José Ferri, quien, según distintas fuentes, tuvo mucho que ver en la marcha del primer gerente del tripartito, quien no duró ni dos años, Ángel García de la Bandera, asimismo fiel al partido de Puig. Ferri no parece estar ajeno tampoco a la desaparición, desde el 4 de agosto, de la dirección de Gestión, que se encargaba de recursos humanos, área jurídica y económica, en manos de Vicente Alcaide, un directivo de trayectoria ascendente tanto en la etapa del PP y sobretodo en la socialista, aunque parece que ha perdido predicamento en la conselleria de Transporte y en el consejo de administración de la empresa pública. Aunque sigue sin estar cerrado el organigrama, es casi seguro que el puesto de personal lo ocupe un técnico muy viculado a los socialistas.

En junio pasado tomó posesión el nuevo gerente de FGV Andrés Sánchez Jordán, ingeniero proveniente de Adif. Casualmente su mujer trabaja en Ferrocarrils de la Generalitat en Alicante.

Tan sólo hay diez mujeres entre los 40 cargos. La política de igualdad ha pasado de largo

El cuarto organigrama en FGV de la etapa Puig-Oltra, viene a asemejarse al del anterior gestión de la empresa pública, aunque ahra con una marcada politización del staff y un notable incremento de cargos. Con los cambios no se corrige el incumplimiento de la ley de igualdad y políticas de paridad en los puestos directivos de las empresas públicas. Tan sólo diez mujeres entre los 40 cargos que cobran entre los niveles 14 y 18. Llama la atención que responsables en la planificación de la actividad ferroviaria, como por ejemplo de los jefes de líneas, tengan una categoría profesional cuatro puntos menor que los recién incorporados a la empresa.

El portavoz popular Vicente Betoret denunció semanas atrás arbitrariedades en la gestión, incluido el incremento de veinte a cuarenta el número de altos cargos. Decisión que supone a la sociedad pública al menos 300.000 euros anuales en la masa salarial. El diputado autonómico desveló que sigue sin publicarse la relación de puestos de trabajo ni las retribuciones complementarias, ni los requisitos de los contratados, ni la formación, ni los niveles, ni la categoría...

Por si faltaba poco, el otoño se presenta caliente desde el punto de vista laboral. A los continuos paros en el tranvía durante este año, se añade ahora la huelga de maquinistas en el Tram y MetroValencia prevista hasta noviembre. La plantilla, que actualmente supera los 1.600 trabajadores, se opone a los nuevos calendarios de descansos y reclama mayor dotación de personal. La consellera no ha conseguido alcanzar un acuerdo para parar un huelga que puede afectar a unos 200.000 clientes diarios en Valencia y unos 25.000 en Alicante, según datos de la empresa.

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