18 de agosto de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

España no se puede permitir un 2019 tan horrible como el 2018

 

 

España no se puede permitir un 2019 parecido al año precedente, marcado por la inestabilidad política, el desafío catalán y la extravagante transformación del primer dique de ambos fenómenos, La Moncloa, en instigadora por acción u omisión de los dos.

Si la convocatoria de Elecciones Generales era un requisito indispensable tras la moción de censura, por razones de ética política elementales que el propio Pedro Sánchez asumió y anunció en un primer momento; el paso de los meses lo ha hecho exigible.

Sánchez es un caprichoso que lo mismo obliga a repetir elecciones que se niega a consultarle a los españoles en las urnas

La permanencia de un presidente y de un Gobierno en estas circunstancias de debilidad parlamentaria y dependencia de Podemos y del soberanismo a la vez no responde a ningún interés colectivo y se explica, en exclusiva, en las necesidades y tácticas individuales del presidente, que conculca así la primera responsabilidad de un buen gobernante.

Ni aunque apruebe finalmente los Presupuestos Generales del Estado, negativos en el fondo pues ahondan en la deuda pública en lugar de profundizar en el ahorro del gasto superfluo y deplorables en las forma por el cambalache con el soberanismo; tiene sentido perpetuar una legislatura interrumpida por el mismo capricho que ya llevó a Sánchez a inducir la repetición de comicios dos veces en seis meses.

Un irresponsable

Que el líder del PSOE tuviera bloqueada a España durante un año para provocar un nuevo paso por las urnas, más adverso a la postre que el anterior; y que ahora perpetúe ese estado haciendo justo lo contrario, lo dice todo de las prioridades y los valores del jefe del Ejecutivo, un político irresponsable como pocos al que, sin embargo, parece darle todo igual.

Pero ni la inquietante situación de la economía ni la peligrosa deriva del separatismo son ya compatibles con este Gobierno y, mucho menos, con el respeto más básico a los ciudadanos, que tienen derecho a opinar y decidir de la forma en que esto se hace en una democracia digna de tal nombre: acudiendo a votar y poniendo al frente de la Nación a quien estimen oportuno.

PP, Cs y Vox deberían concentrar todos sus mensajes en uno casi único: Elecciones ya

Si Sánchez está convencido de que hace lo correcto y de que así es percibido por la mayoría, no debe tener miedo en consultarle a los españoles. Y si no lo está pero aún así se aferra a La Moncloa, se retrata solo y confiesa con su comportamiento dónde empiezan y terminan sus intereses: en él mismo.

En cualquiera de ambas opciones, y no hay más, no se puede naturalizar este comportamiento ni dejar la fecha de las Elecciones al albur de sus caprichos: harían bien el PP y Ciudadanos desde el Parlamento y Vox desde la calle en centrar su discurso político en un único punto, pues. Que es bien sencillo de expresar: Elecciones ya.

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