Embajada: De groseros y groseras

Iluminado de turno: siempre ha habido piropos graciosos y groseros.

“Es verte pasar y se me hace el higo agua”, “ye chico, si estás enfermo mi mejillón es medicinal”, “ye chico, con esas pelotas me haría yo un buen puchero”. Con estas groserías y otras similares, algún iluminado convenció al Ayuntamiento del El Verger que se podía hacer una campaña para luchar contra el machismo.

 

Vamos a ver, iluminado de turno: siempre ha habido piropos graciosos y groseros. Los caballeros y los hombres educados decíamos los primeros a las mujeres, y los segundos nos cuidamos muy bien de decirlos sólo cuando estamos entre hombres. Por supuesto, hay impresentables que hacen comentarios groseros sobre el cuerpo de una mujer delante de ella o de otras mujeres. Pero eso sólo lo hacen los idiotas, mal educados y groseros. Me imagino que entre las mujeres ocurre lo mismo, que hacen comentarios de hombres que serían groseros si él los escuchase y graciosos si los dicen entre ellas.

¿Qué pretendías con esa campaña?, ¿acaso dar lecciones a las mujeres de cómo ser groseras y mal educadas? Hay halagos, o piropos, que un hombre dice en público a una mujer y viceversa.

Hay otros que resultan soeces en público pero pueden ser gratificantes en privado. Por último, los hay de mal gusto se digan dónde se digan y cuándo se digan.

Tú, iluminado de turno, has cogido estos últimos para hacer una campaña de publicidad contra el machismo. Que es como se para luchar contra la idiotez, instases a todos a ser idiotas. ¡Te has lucido, chaval o chavala! Menos mal que alguien, con bastante mejor gusto que tú, te ha echado la campaña por tierra.

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