22 de septiembre de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

La politización de los crímenes machistas, en datos

Una de las lacras más terribles del momento es objeto de politización. Pero las cifras oficiales no avalan ese debate: morían más mujeres con el PSOE, aunque la crítica sólo sea al PP.

Con un final de año terrible y un Pacto contra la Violencia de Género en marcha que liberará 200 millones de euros en tres meses, según anuncio del Gobierno, las cifras de asesinatos machistas son escalofriantes: 57 víctimas mortales en el año que termina, y casi mil desde que hace tres lustros se pusiera en marcha el cruel recuento.

Parece haber consenso al fin, aunque la eficacia del mismo no parezca muy alta a tenor de la macabra estadística. Pero no siempre ha sido así. Hasta hace nada, un problema de Estado tan terrible era objeto de confrontación política, al menos desde la izquierda, que no ha dudado en señalar al PP en este asunto.

Lo resume una frase, pronunciada la pasada primavera, de la diputada socialista Ángeles Álvarez, portavoz del PSOE en la Comisión de Igualdad, refiriéndose al PP: "La falta de diligencia y de compromiso presupuestario para frenar la barbarie que cuesta cada año decenas de vidas de mujeres y niños".

No se refería tanto al espeluznante asesinato de casi 900 mujeres en los últimos quince años cuanto, de una manera bastante directa, a la responsabilidad que el Gobierno popular en una de las grandes lacras de la sociedad actual, resumida en un fin de semana macabro con tres terribles crímenes en apenas 48 horas.

Los dos años con más crímenes machistas tuvieron lugar con el PSOE gobernando y Zapatero en La Moncloa

La diputada amplifica un mensaje que es constante en el movimiento feminista más organizado y, también, en la izquierda política: señalar la supuesta insensibilidad del centro-derecha hacia el problema, como explicación de un supuesto incremento del número de asesinatos de mujeres en España.

El récord fue en 2008

¿Pero qué dicen las cifras? ¿Hay más muertes cuando gobiernan unos que otros? ¿El mayor o menor presupuesto incide directamente en el crecimiento o el retroceso de la criminalidad machista? La estadística oficial desmonta esa tesis y arroja un resultado que pone en solfa tanto la acusación política como la reclamación económica: los dos años con más crímenes machistas fueron 2008 -con 76- y 2010 -con 73-, y en ambos el presidente era José Luis Rodríguez Zapatero, al frente de un Gobierno con feministas declaradas como Teresa Fernández de la Vega o Leire Pajín.

 

 

 

Y con un amplio grupo parlamentario en el Congreso del que formaba parte la ahora denunciante Ángeles Álvarez, que en mayo amenazó con retirarse de un nuevo Pacto de Estado contra la Violencia de Género si no iba acompañado de más presupuesto en las cuentas públicas: Dolors Montserrat, ministra responsable de este asunto, cerró al menos ese debate anunciando esta semana una dotación millonaria que además se ejecutará por la vía de urgencia.

Lo cierto es que la cifra total es conmovedora y avala la necesidad de reinventar la lucha contra la lacra, mucho más que su utilización política, insostenible con las cifras en la mano: desde 2003 hasta este diciembre, 950 mujeres han muerto a manos de sus parejas, un número desolador frente al que nadie parece encontrar antídoto.

12 mujeres más al año con el PSOE

Pero lo sorprendente es que los peores años son, en contra del discurso oficial de la izquierda y de no pocos medios de comunicación, los de Zapatero, quien paradójicamente subió los presupuestos para aplauso de asociaciones y entidades especializadas en el problema; promulgó la polémica Ley Integral de Violencia de Género e incluso creó los juzgados específicos de la materia.

Pues bien, la media de asesinatos anuales con el PSOE en La Moncloa, entre 2004 y 2011, fue de 66.8 crímenes. Con Rajoy, en los ejercicios completos con él al frente del Ejecutivo, esto es entre 2012 y 2016, la media fue de 54.8 asesinatos. Es decir, con Zapatero gobernando, murieron de media doce mujeres más cada año que con Rajoy, y además los mayores picos también tuvieron lugar con el socialista encabezando el Consejo de Ministros.

Aún más, los dos siguientes a la aprobación de la citada Ley encadenaron las estadísticas más horribles, y no fue hasta 2009 cuando el Gobierno socialista pudo 'presumir' de haber reducido a 56 el número de muertes, que volvería a subir hasta 73 en 2010 pese a que los recursos siguieron siendo los mismos y las leyes también.

 

Imagen colgada por la diputada Ángeles Álvarez denunciando al PP. Cuando ella ya era diputada, las cifras de crímenes machista se dispararon por encima de las actuales

 

Un último dato invita a la reflexión: la cifra más baja desde 2003, año en que se empieza a elaborar una estadística profesional al respecto, fue la de 2016, con la crisis aún golpeando, los presupuestos menos expansivos y una inestabilidad política que llevó a repetir dos las Elecciones Generales: con ese paisaje, 'sólo' perdieron la vida 44 mujeres, el mejor baremo en casi tres lustros.

Con el menor gasto en subvenciones, se registró la cifra menos mala de muertes: fue en 2016, con 44 víctimas

Con respecto al impacto de los recortes presupuestarios, denunciados sistemáticamente por los partidos de la oposición, lo primero que cabe señalar es que es casi imposible saber cuánto dinero se dedica realmente a este problema: no hay un capítulo único ni una sola Administración especializada en la materia; y para saber el esfuerzo exacto que dedica el Estado habría que hacer un cálculo imposible que sumara las partidas del Estado, de las Autonomías y de los Ayuntamientos.

Y añadirle la parte alícuota, difícil de definir, de los presupuestos globales de asuntos sociales, seguridad o justicia, entre otros.

El presupuesto no afectó

Pero cogiendo la partida específica de los Presupuestos Generales dedicada a la Violencia de Género, no se puede sostener tampoco el discurso de Álvarez y otros dirigentes políticos o sociales: en 2010 se aprobó la cantidad más alta para ese punto concreto, con 34,3 millones de euros, pero también fue el segundo año más horroroso de la serie desde 2003: murieron 73 mujeres, la peor cifra después de las 76 de 2008.

En 2016 se produjo el menos malo de los terribles recuentos, con 44 víctimas, y el dinero dedicado a ese apartado concreto fue de 25.6 millones: en los seis años del PP se ha reducido ese epígrafe un 25%, pero la media anual de víctimas de la violencia de género ha sido sensiblemente inferior a los años precedentes. Más que reducirse el presupuesto para luchar contra el terrorismo machista, se redujo la partida de subvenciones y campañas, pues.

¿Cuál es la solución?

El análisis de los datos no permite establecer conclusiones de cuál es el camino correcto ni tampoco permite discernir la milagrosa solución para una emergencia que conmociona por igual a todo el mundo.

Pero si desmonta, cuando menos, la manipulación política de un drama incesante y macabro que parece no tener fin. Ni el dinero arregla o estropea la estadística, al menos el que se gasta según el criterio reclamado por la izquierda, ni con el centro-derecha mueren más mujeres.

Las cifras oficiales dicen justo lo contrario: murieron más con el PSOE, cuando teóricamente se gastaba más dinero y se promulgaban más leyes. Y no son sospechosos los socialistas de carecer de ganas y sensibilidad para afrontar este drama.  El problema, que es muy profundo, debe estar en otro lado. Y nadie da con la tecla adecuada.

 

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