30 de mayo de 2020
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

La ministra Teresa Ribera se "emborracha" con los bares y tiene esta resaca

Teresa Ribera, con visión doble

Teresa Ribera, con visión doble

Con el sector hostelero hundido y miles de pequeños empresarios y trabajadores en el paro o a punto, la ministra desata un incendio con unas frases despectivas.

 

 

 

Se llama Teresa Ribera y es la Ministra de Transición Ecológica. Como todo los españoles, tiene imposible ahora acudir a un bar o un restaurante. Pero tampoco lo va a tener fácil cuando estos establecimientos vuelvan a abrir, poco a poco, con miedo de los propietarios, de los empleados y de los usuarios.

Y no la va a ser cómodo por unas declaraciones de este jueves en las que, lejos de mostrar sensibilidad hacia el drama que vive, ha exhibido bastante desapego ante las dudas y temores del sector, que en unos día podrá reabrir, pero con unas limitaciones difícilmente compatibles con el éxito: "Quien no se sienta cómodo, que no abra".

Un despliegue de tacto de quien, claro, tiene asegurado su salario a final de mes, y no como esos caprichosos hosteleros que tienen todos yates, mansiones y fortunas en el extranjero: con ésas u otras expresiones similares es, precisamente, como ha recibido Twitter el exceso de Ribera:

 

 

El despliegue de ironía de este tuit es la más benévola de las reacciones ante las palabras de la ministra, a quien los representantes del sector ya han exigido una inmediata rectificación. Mientras, el despelleje es de aúpa:

 

 

Y uno más, aunque podríamos hacer eterna esta sección, indiciario igualmente del monumental cabreo que ha generado Ribera con su escasa sutileza y esa manera de hablar que convierte a víctimas de la epidemia en caprichosos por arte de magia:

 

 

Reproducimos el origen de todo, una entrevista en RNE donde ha soltado la perla, con tanta sutileza como un elefante en una cacharrería y sin percatarse de que, a diferencia de ella, los hosteleros solo cobran si abren. Y tienen la costumbre de querer comer todos los días y pagar sus recibos, como cualquier otro homínido.

 

 

Ver, y oír, para creer.

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