01 de octubre de 2020
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Sánchez gobierna con los presupuestos de Rajoy mientras negocia con saldos

Mariano Rajoy, en la moción de censura

Mariano Rajoy, en la moción de censura

El presidente ha convertido la negociación más importante del año en un cambalache constante con partidos incompatibles, pero la realidad es que gobierna con las cuentas del PP.

 

 

El refranero español es muy sabio y siempre es bueno asomarse a sus consejos. Así existen muchos refranes referidos al mes de septiembre, mes en el que termina el verano y comienzan diversas actividades muy importante en la vida de los ciudadanos, me gustaría destacar uno que debemos tener en cuenta en este septiembre de 2020:

“Si en septiembre no tienes fruta, agosto tuvo la culpa”, refrán que indica que por mucho que quieras ponerte a trabajar en septiembre, recogerás lo sembrado con anterioridad y eso exactamente es lo que persigue a este gobierno tras las largas semanas de vacaciones.

Comienza el curso escolar, el parlamento reinicia sus sesiones, se produce la apertura del año judicial y comienza la vendimia, también es el mes en el que se produce el inicio del curso político y es en estos días cuando se empieza a hablar de la principal ley de toda democracia: la ley de presupuestos.

En plena ola de rebrotes por la COVID-19 el Presidente Sánchez ha mirado hacia otro lado pasando el problema a las CCAA que se encuentran combatiendo una pandemia sin instrumentos legales y en muchas ocasiones, sin suficientes medios económicos, por no decir la amenaza de saqueo de las arcas municipales con que la ministra Montero acecha día si y día también a nuestros alcaldes.

Pero de lo que no puede librarse nuestro Presidente es de intentar sacar unos presupuestos para poder gestionar la crisis económica que va rodando como una bola de nieve sobre el territorio nacional. 

 

Sánchez consciente de la responsabilidad, ha puesto a trabajar a la factoría “ Moncloa”  de Iván Redondo para hacer un montaje de propaganda, un nuevo NODO del siglo XXI, por eso convocó una reunión con los ejecutivos del IBEX-35 en el que hizo un clásico discurso bolivariano de más de una hora y en el que ya se encargaron sus terminales mediáticas de destacar que la culpa de todo la tenía Pablo Casado que no quería “arrimar el hombro”.

Desviando la atención de que aún estamos con los presupuestos del Partido Popular por la incapacidad de Sánchez para aprobar unas cuentas públicas desde hace más de dos años. Otro efecto colateral con el que nos quisieron distraer, fruto directo del combate existente entre Iván Redondo y Pablo Iglesias, fue el morbo de sentar al Vicepresidente segundo y líder de los “descamisados” españoles junto a Patricia Botín y Florentino Pérez, eso si que fue una jugada maestra del asesor de la Moncloa, aún debe de estar Iglesias echando humo.

 

 

Tras esta obra teatral comenzaron los encuentros con los líderes políticos y con los presidentes autonómicos, todo un decorado con el que el Presidente Sánchez ha querido que olvidemos su bronceado aspecto y sobre todo que, como dice el refrán a que me he referido, “no hay fruto en septiembre porque en agosto no se ha trabajado”.

Pero la realidad es tozuda y la encerrona que se urdió para presentar al Presidente del PP como un líder insensible con la realidad de los españoles no ha surtido efecto, porque la realidad del Gobierno socialcomunista es de cartón piedra, ni siquiera sabemos cual va a ser la propuesta de Sánchez.

Puesto que cuando se dirige a Ciudadanos habla de que no habrá subida de impuestos, cuando habla con Podemos le garantiza la subida de impuestos, cuando negocia con los separatistas, les ofrece una mesa de diálogo y destaca su común  “amor por España” como hizo la ministra portavoz tras el encuentro con ERC.

El teatro

Cuando negocia con el PNV le garantiza traslado de presos etarras, y todo ello a la vez es imposible. La obra teatral se reduce a averiguar quién va a ser el líder engañado: Arrimadas, Iglesias, Rufián o Urkullu, pero en todo caso Pablo Casado no lo será porque se ha negado a participar en este enredo que tanto le gusta a Iván Redondo y al propio Sánchez, y tampoco los españoles serán engañados por la pretensión de culparle de falta de trabajo.

Porque al líder del PP no se le puede aplicar el refrán ya que ha trabajado en agosto y ha presentado sus frutos en septiembre con una propuesta de presupuestos: bajar impuestos, más liquidez para las pequeñas y medianas empresas, extender los ERTES, tarifa plana para autónomos, apoyar la formación profesional y sobre todo menos burocracia y despilfarro con la reducción de los ministerios de los 23 actuales a 14 y su consiguiente reducción de asesores y cargos públicos con un ahorro de  más de 10 millones de euros. 

Estos son los mimbres de los presupuestos que necesita España, propuestas sensatas y no  mera propaganda, ofertas teatrales o engaños de un Gobierno trilero.

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