Populismos versus populares

En momentos de dominio de populismos debemos de abrir bien los ojos para saber diferenciar y ser libres. Por ello prefiero quedarme con el concepto de populares

Comienza el verano y nuestros pueblos se llenan de “Fiestas Populares”. Así se denominan tradicionalmente, porque pretenden sin ningún signo de distinción o diferenciación llegar a todos los miembros de la sociedad donde se habita.
Son eventos de todo tipo, que evocan, recuerdan, conmemoran, los orígenes y esencia cultural de nuestros lugares más entrañables y típicos, aquellos con los que hemos crecido cada uno de nosotros, nuestros padres o incluso nuestros abuelos.
Conviviremos y disfrutaremos con las cenas a la fresca, los conciertos, discomóviles, fiestas del agua y la espuma, cine al aire libre, ferias, exposiciones, teatro, actuaciones de nuestras bandas, celebraciones del Patrón y la Patrona, procesiones, castillos, mascletás, y como no, “bous al carrer”, algún toro embolado y la magnífica “Feria de Julio” en la ciudad.

Sin olvidar que conforme nos adentremos en agosto, la actividad festiva continuará, con “el torico de la cuerda” de Chiva, “la tomatina” de Buñol, o el día de “La Virgen” el 15 de agosto en multitud de pueblos.
Nos transformaremos e intentaremos llegar a todos los sitios, por lo menos a aquellos en los que los conocidos y familia nos abren sus puertas, porque para eso nuestras fiestas son momentos de convivencia y de encuentro entre iguales.
Y llegaremos avanzado el verano a las fiestas que evocan nuestras tradiciones grastonómicas, agrícolas y religiosas, como las Fiestas de la Vendimia en Requena y Cheste, o La Virgen del Remedio en Utiel, San Miguel en Liria, Virgen de Montiel en Benaguacil, o las celebraciones del ocho de septiembre, día grande festivo en muchos pueblos de nuestra Comunidad coincidiendo con la Natividad de Nuestra Señora, en la imagen de la Virgen venerada.
Por ello, no hace justicia, sino más bien pretende llevar a engaño, el concepto de populismo que cada vez venimos escuchando asociado a movientos sociales, que bajo la bandera de aglutinar el sentir de la mayoría se atribuyen o se les atribuyen, valores de todos que no les corresponden.
Los populistas como dirigentes, y los populismos como manifestaciones de ellos, no son más que formas de manipulación de voluntades, que encierran a menudo el engaño para el débil o los que están en situación vulnerable, dirigiendo sus acciones con consignas de lucha e igualdad, que si bien, en esencia serían ideales, en el fondo lo que pretenden es el poder, fomentando diferencias.
Con lo cual, en momentos de dominio de populismos debemos de abrir bien los ojos para saber diferenciar, y ser libres.

Por ello prefiero quedarme con el concepto de populares, con todas sus connotaciones, en verano especialmente las festivas, a las que como ciudadano me apunto a celebrar, a participar, y si es posible a colaborar para que a través de estos momentos, nuestro sentimiento aflore, surja y se afiance, porque de él, como siempre ha sucedido procederán nuestras mejores acciones como pueblo.

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