12 de agosto de 2020
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

El Gobierno no tiene derecho a mirar para otro lado con los rebrotes regionales

Fernando Simón se ha convertido en un simple comentarista de una pandemia que su Gobierno amplificó y ahora ignora, con datos inquietantes en Cataluña o Aragón.

 

 

Con el Gobierno de España indiferente y varios autonómicos superados, los rebrotes de coronavirus han alcanzado ya una inquietante magnitud que coloca el número de contagios en niveles de hace dos meses y presagian un otoño difícil.

En Cataluña y Aragón la situación de algunas comarcas es extrema, con confinamientos tortuosos por la falta de autoridad de las instituciones regional y la intervención de los jueces, en un procedimiento complejo difícil de hacer compatibles las urgencias sanitarias con las competencias autonómicas.

Que ante eso el Gobierno mire para otro lado, como si el fin del Estado de Alarma le librara de toda responsabilidad, es inadmisible: la Ley de Salud Pública, la Ley General de Sanidad y el mero sentido común consagran las obligaciones del Ministerio de Sanidad en situaciones de pandemia, y no reconocen el "derecho a la ignorancia" que Pedro Sánchez y su Gabinete parecen haberse concedido.

Resulta sorprendente que, de un día para otro, Fernando Simón se haya convertido en una especie de comentarista del COVID que da su opinión pero no anuncia medidas, como si la epidemia fuera un evento ajeno a sus intereses, competencias y responsabilidades.

 

 

El abandono a las Comunidades no es muy distinto al que sufren los ciudadanos, a quienes se les ha venido a decir que la mejor protección, cuando no la única que tendrán, será la que ellos mismos se procuren. Que sin duda es crucial, pero no puede ser única.

Da la sensación, en fin, que el temor a un hundimiento económico aún mayor ha derivado en una reapertura descontrolada de toda la actividad y en una ceremonia de despreocupación del Gobierno que señala a las Comunidades como únicas responsables de lo que pase.

Todo ello prolonga el desastre que ha marcado la gestión de Pedro Sánchez desde marzo, saldado con la peor mortalidad del mundo, la mayor caída económica y los rebrotes más inquietantes del momento. Y no hay homenaje que tape estas evidencias, especialmente si se hacen sin reconocer a las víctimas reales de este drama, parapetándose en el Rey para tapar los bochornos que acumula Moncloa.

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