15 de diciembre de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Pablo Iglesias echa gasolina a la rebelión interna del PSOE

Podemos sale beneficiado tanto si pacta como si no con el PSOE.

Podemos sale beneficiado tanto si pacta como si no con el PSOE.

El líder de Podemos tiene la sartén por el mango y el escenario de contienda civil socialista le beneficia en cualquier caso. Por eso se ha puesto manos a la obra para dividir al PSOE.

“Nos ha faltado una semana de campaña y un debate”, arrancó Pablo Iglesias en su comparecencia un día después de las elecciones generales. El líder de Podemos volvió a remarcar que un posible apoyo al PSOE de Pedro Sánchez no le saldrá gratis al actual secretario general.

En plena polémica interna socialista sobre pactos con Podemos, abstención y otras alternativas, Iglesias entró a saco en el tira y afloja de Ferraz al volver a remarcar cinco condiciones para un apoyo y, sobre todo, para fustigar al sector que se opone a un acuerdo con la formación morada.

“Hay señores del PSOE que no entienden que España es un país diverso y plurinacional”, aseguró, apuntando que una preocupación por el hecho de que “estén buscando una fórmula para llegar a una gran coalición”. “Que el Partido Socialista no cuente con nosotros para entregar el gobierno al Partido Popular”, reafirmó.

El hecho es que el máximo dirigente podemita, apelando a la “calma”, a la “altura de miras” y al “sentido de Estado”, subió la temperatura del choque con los opositores al pacto en el PSOE con cinco líneas rojas que incluyen medidas que pueden provocar escozor en el partido de la calle Ferraz.

Por ejemplo, el final de las puertas giratorias, “infamia de lo viejo”. “No más expresidentes en empresas estratégicas”, apuntó. Precisamente un punto que le llevó a chocar con Sánchez en los debates de la campaña electoral.

Pero esa es tan sólo una de las condiciones impuestas por Podemos para un pacto al que sólo puede optar con el PSOE pese al anuncio de encuentros con todas las formaciones políticas representadas en el Parlamento.

Los otros cuatro condicionantes también meten presión en el partido de Pedro Sánchez, ya que apuntan a la cuestión territorial con el apoyo al “derecho a decidir” para “un nuevo encaje territorial” que incluye la celebración de un referéndum en Cataluña.

Las otras líneas rojas incluyen reformas en el sistema electoral, cambios en la Constitucion y la introducción de una propuesta de aroma chavista como la moción de confianza ciudadana y la revocabilidad del Gobierno si no cumple su programa electoral.

Asimismo, Podemos no transige con apoyos si no se garantiza el blindaje constitucional de los derechos sociales.

Con ese paquete de peticiones da la sensación de que Podemos apunta a caballo ganador. Si el PSOE transige con sus líneas rojas, puede apuntarse un tanto. Si no lo hace, Podemos tiene muchos menos que perder que el Partido Socialista, donde el liderazgo de Sánchez también depende de otras variables externas e internas muy conectadas.

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