29 de septiembre de 2020
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

La traición del mito: Estiarte olvida su pasado y se une al separatismo

Estiarte, cuando fue abanderado de España en los JJOO de Sidney en el año 2000

Estiarte, cuando fue abanderado de España en los JJOO de Sidney en el año 2000

Nadie representó tanto a España como Estiarte, que aceptó gustoso el papel y los premios que conllevaba. Ahora, con Guardiola, es uno de los iconos del separatismo con lazo amarillo.

Nadie en la historia de España ha participado en tantos Juegos Olímpicos bajo la bandera nacional como Manel Estiarte. Incluso fue abanderado en Sidney 2000, un reconocimiento reservado a unos pocos privilegiados que simbolizan, con su mera presencia, a todo un país.

Tampoco hay muchos deportistas, por no decir ninguno, cuya longevidad en la Selección sea tan acentuada: 23 años estuvo el waterpolista en el combinado nacional, al que elevó a los altares deportivos hasta convertirse en una celebridad y en un mito español. Tanto es así que recibió el Premio Príncipe de Asturias de manos del actual Rey, en lo que se consideró no sólo un reconocimiento a su excelsa trayectoria deportiva, sino también un agradecimiento por su identificación con España.

De la bandera al lazo amarillo

Todo eso ha quedado en el olvido. Hoy Manel Estiarte se tira a otra piscina, la del independentismo de Cataluña, la tierra que le vio nacer en Manresa un 26 de octubre de 1961. El abanderado de España se ha pasado al lazo amarillo, a la presentación de los políticos presos por su desafío al Estado de Derecho como "presos políticos"  de la represión inducida por España.

 

Estiarte es inseparable de Guardiola y suscribe su posición: España es un país represor de los derechos de Cataluña

 

Colaborador estrecho y amigo íntimo de Pep Guardiola desde que ambos coincidieron en el equipo culé, el Jordan del agua suscribe de repente un discurso que coloca a España, según el entrenador del Bayern de Munich, entre los países menos democráticos del mundo. 

Con Guardiola siempre

La transformación de Estiarte no es una sorpresa para quienes le seguían de cerca. Ya en 2015, suscribió con entusiasmo la campañana 'Guanyarem', un intento del separatismo por dotar a Cataluña de selecciones deportivas propias al margen de España camuflado, oficialmente, bajo una simple promoción del deporte catalán a la que se sumó el mismísimo FB Barcelona. Apenas dos años después, el club blaugrana encabezó la lista de apoyos al referéndum ilegal del 1-O.

"Que nadie me dé lecciones de vida porque he estado en seis JJOO y he defendido lo que tenía que defender y si ahora tengo una opinión esta es mía y sólo yo debo ser coherente conmigo mismo", decía Estiarte en una entrevista de hacer tres años en Sport que ya presagiaba lo que ahora es un hecho: el mito del deporte español nunca se sintió identificado con el país que, paradójicamente, le llevó a la gloria y le trató como uno de sus iconos.

 

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