30 de octubre de 2020
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

El PP da por muerto a Ciudadanos si pacta con Sánchez: "Ya son el nuevo UPyD"

Casado y Arrimadas.

Casado y Arrimadas.

Los populares se frotan las manos con la salida de los naranjas del espacio de centro derecha. Sus encuestas sitúan a Ciudadanos en un porcentaje de voto difícil de digerir.

Se la tiró con bala Pablo Casado a Inés Arrimadas el miércoles en La Moncloa. El líder del PP dio por hecho -"el presidente no me lo ha negado", dijo- que Pedro Sánchez tenía atada la "suma alternativa" con Ciudadanos para aprobar los Presupuestos. 

Si se confirma el apoyo de Cs a las cuentas del Gobierno de coalición, que está por ver, Casado habrá conseguido lo que no consiguió de Albert Rivera: echar a Cs en brazos de Sánchez y eliminarlo como tercero en discordia en la ecuación del centro derecha. 

"Ya son el nuevo UPyD", proclaman desde el entorno de Casado en alusión al auge y caída del partido que fundara Rosa Díez. Y después de ver sus encuestas internas. 

Aún es pronto para calibrar la repercusión que la disposición de Arrimadas a aprobar los Presupuestos de Sánchez -y garantizarle así la legislatura hasta 2023- puede tener en la base electoral de Cs. Pero sí hay un precedente ya analizado: el del apoyo de Cs a las sucesivas prórrogas del estado de alarma, una vez que el PP decidió desmarcarse y abstenerse en la cuarta, y votar "no" en la quinta y la sexta. 

Eso le hizo crecer al partido de Arrimadas 1,5 puntos respecto a las encuestas previas a la pandemia, en las que Cs había tocado fondo con en torno al 4,5% de intención de voto. Ahora se sitúa en el 6%, que viene a ser un poco menos de lo que obtuvo en las elecciones generales de noviembre de 2019 (6,8%), motivo de la dimisión de Albert Rivera.

UPyD consiguió en las generales de 2011 el 4,7% de los votos (y cinco diputados), y en las europeas de 2014 (de circunscripción única) ascendió hasta el 6,51%. 

El inicio oficial de las conversaciones entre Sánchez y Arrimadas ha hecho, también, que al PP le entren aún más dudas de las que ya de por sí tenía sobre la conveniencia de presentarse juntos a las elecciones catalanas, sean cuando sean. 

 

Cataluña era la espina dorsal del proyecto de Cs, su origen, su motivo de ser. Pero las perspectivas electorales de los naranjas allí son pésimas. 

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