17 de julio de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Borrell se "raja" y no combatirá al separatismo como hombre fuerte de la UE

Mientras el separatismo pone sus esperanzas en su "amigo" en el Consejo Europeo, el jefe de la Diplomacia continental se "olvida" de luchar contra Puigdemont y lo considera "marginal".

El propio independentismo bramó en silencio por el nombramiento de Josep Borrell como jefe de la Diplomacia Europea, un cortafuegos agravado por el contraste entre su ascenso y el desplome de Puigdemont, vapuleado por todas las instancias judiciales nacionales y continentales en su folclórico intento de lograr el acta de eurodiputado.

Pero Borrell, curiosamente, ha enfriado él mismo las expectativas creadas en su favor, con unas sorprendentes declaraciones en RNE: lejos de conjurarse para frenar el relato soberanistas, con no pocos seguidores en Europa, el canciller afirmó que para él esa tarea será "una cuestión marginal".

 

Aunque fuentes de Exteriores aseguran a ESdiario que esas palabras obedecen al deseo de no darle importancia pública al conflicto catalán y no significa que no se vaya a hacer con discreción "todo el trabajo institucional", lo cierto es que de puertas para afuera Borrell ha pinchado un de los beneficios más evidentes de su ascenso.

Incluso ha subrayado que el separatismo en Cataluña no es una cuestión de política exterior europea, sino interna de un país de la UE. Eso sí, ha defendido los esfuerzos que ha hecho desde el Ministerio de Exteriores, "con toda la energía", para contrarrestar el discurso del separatismo, "que ha invertido mucho dinero en cuestionar la democracia española".

Puigdemont cree que el nuevo presidente del Consejo Europeo es un "amigo" y así lo demostró el 1-O

Parte de la responsabilidad del Servicio Exterior de un país, ha dicho en la radio pública, es defenderse de las acusaciones que se vierten contra éste, algo que no ha resultado muy eficaz a tenor de la ascendencia de Puigdemont en no pocos medios de comunicación europeo y de la comprensión de algunos dirigentes políticos.

De hecho, en uno de ellos, deposita ahora el independentismo sus esperanzas de complicidad. Se trata nada menos del nuevo presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, el dirigente belga que compró toda la fábula de la represión policial del 1-O, hasta el punto de emitir un mensaje aplaudido por Puigdemont y compañía como pocos otros.

El belga "amigo"

"La violencia nunca puede ser la respuesta. Condenamos todas las formas de violencia y reafirmamos nuestro llamamiento al diálogo político", dijo suscribiendo la falacia de los 1.000 heridos a manos de la Policía que la Generalitat difundió pese a ser incierta: solo dos personas presentaron un parte médico oficial 24 horas después de aquel referéndum ilegal.

Precisamente por los antecedentes del político belga, cuyo socio en el Gobierno local llegó a ofrecer refugio a Puigdemont y la participación en sus listas, parecía más necesario un pronunciamiento contundente de Borrell que, sin embargo, no ha llegado. ¿Vuelve a sonreír un poco el secesionismo? Tal vez.

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