El ejemplo del Gobierno "a la valenciana": más gasto, más cargos y desencuentros

Sáncez-Iglesias

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El preacuerdo entre Pedro Sanchez y Pablo Iglesias para formar un gobierno de coalición siguiendo el modelo valenciano ha supuesto en la Comunitat la "friolera" de 253 altos cargos

El pacto "imposible" del 28 de abril se ha materializado en menos de 24 horas. No importa el gasto causado ni el tiempo perdido, parece que los egos se "aflojan" cuando el electorado no dice lo que tu esperabas que dijera.

Parece que Pedro Sánchez ha olvidado sus problemas para dormir ante un pacto con Iglesias y se ha lanzado a la configuración de un Gobierno en el que, probablemente, el líder morado ocuparía una de las vicepresidencias y dejaría margen a otros tres ministerios para Unidas Podemos.

Así pues, este Gobierno "a la valenciana" es el escogido para los próximos cuatro años. No olvidemos que la versión original de ese modelo de acuerdo, el Botànic, supuso para las arcas valencianas un desembolso de 13,6 millones de euros entre sueldos de  altos cargos y asesores; un total de 253.

Tampoco hay que olvidar los desencuentros entre los miembros del pacto, sobre todo en el Botánic II, con desavenencias en Medio Ambiente, sobre grandes proyectos como Intu Mediterráneo o los "desencuentros" de Mónica Oltra con Ximo Puig,  como el acaecido con el adelanto electoral, donde no fue consultada y se enteró por la prensa.

Qué decir del desencuentro por excelencia entre PSPV  y  otros dos socios de Gobierno en relación con el Puerto de Valencia, y no es este un tema baladí sino que representa una inversión de 1.400 millones de euros y duplicar la capacidad de la entidad portuaria. Pues bien, ayer mismo Compromís y Unides Podem se quedaron solos en las Cortes en su propuesta para instar al Gobierno a que realice "un análisis ambiental integral del proyecto modificado de ampliación norte del puerto de Valencia".

Por lo tanto, son temas de gran calado los que pueden producir las discrepancias, como hemos visto en este caso donde los socios no se ponen de acuerdo entre el beneficio económico y la factura medioambiental.

Aun sin el concurso de Podemos, el acuerdo entre PSPV y Compromís tampoco fluye últimamente como debiera, donde los conflictos con Grezzi están provocando enfrentamientos entre Sandra Gómez y Joan Ribó.

En la extrapolación nacional conviene recordar que, pese al acuerdo PSOE-Podemos, los números no suman y necesitarían la abstención de Ciudadanos, que ya ha negado la mayor, o de ERC. Por lo tanto, la investidura queda en manos de las decisión de Esquerra Republicana de Catalunya, y obviamente no va a ser gratuita en plena crisis por la sentencia del 'procés'. Avisados quedan.

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