14 de noviembre de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

El necesario consenso de todos para relevar a Torra al frente de la Generalitat

Casado y Rivera tienen que respaldar a Sánchez, pero el presidente en funciones ha de emplear ese respaldo para actuar desde el consenso y con contundencia.

 

 

 

No es momento, en el apogeo de una epidemia de violencia en Cataluña, para discutir sobre el papel que en todo ello haya podido jugar el actual presidente en funciones, Pedro Sánchez, sin duda responsable parcial de haber blanqueado durante demasiado tiempo al separatismo y de servirse de él para llegar a La Moncloa por primera vez en aquella infausta moción de censura.

Pese a que las Elecciones lo dificultan todo y aunque sería una paradoja que este conflicto le beneficiara al PSOE, al representar la respuesta que sin duda España ha de dar al desafío, nada de eso puede pesar más que el necesario apoyo al responsable de atender la crisis.

Sánchez no es ahora el líder socialista, sino el presidente de todo un país, necesitado del respaldo y la tranquilidad necesarias para aplicar cuantas medidas sean precisas para restablecer el orden.

Sánchez necesita y merece el apoyo, por el bien de España, pero no de forma interesada ni incondicional

En ese sentido es especialmente relevante la actitud de PP y Ciudadanos, a quienes el tiempo siempre ha acabado dando la razón en todas sus advertencias, temores y denuncias al respecto de la situación en Cataluña.

Y se comprendería que ahora se sintieran íntimamente indignados por ver cómo capitaliza su discurso un rival que hizo lo imposible por denigrarlo, pero la razón de Estado ha de pesar en ellos por encima de cualquier otro interés.

 

 

Pero ese apoyo que Sánchez espera y merece no debe ser incondicional. Ha de ser para algo, muy concreto, últil, ejecutivo y dialogado con quienes se lo brinden. Y es imposible que no incluya algún tipo de actuación tendente a apartar del poder en la Generalitat a Quim Torra, máximo instigador de la violencia desatada.

No es una mera sensación, sino la única conclusión posible tras escucharle a él mismo, en incontables ocasiones, alentar la desobediencia, animar a los CDR e incluso instigar literalmente a la "revuelta" una vez se conocieran las sentencias del Tribunal Supremo.

Lealtad recíproca

¿Cómo va a ser el jefe de los Mossos el mismo que ha de enviarlo a sofocar los fuegos que previamente ha provocado? Por mucho que anoche intentara distanciarse de la violencia, Torra ha sido y es un promotor de altercados.

De otro lado, la misma altura que cabe esperar de Casado o Rivera hay que exigírsela a Sánchez y, por extensión, a ministros suyos como Marlaska. Que hasta ahora ha sido más duro con Ciudadanos por personarse en el Orgullo pasado o con el PP por participar en una concentración pacífica en Colón que con los vándalos de "Tsunami Democrático" y sus jefes.

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