26 de noviembre de 2020
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

El futuro de Casado y Abascal: enfrentados son más complementarios

Casado y Abascal, en la moción de censura del 21 de octubre

Casado y Abascal, en la moción de censura del 21 de octubre

La tensión entre ambos partidos ofrece, paradójicamente, una oportunidad rotunda al centroderecha para vencer al tándem Sánchez-Iglesias y sus aliados. Éstas son las claves.

 

 

“Los acontecimientos nos han llevado al reseteo. La moción de censura fue el momento para hacerlo bien”. Mi interlocutor es un mandamás del Partido Popular. No dice lo que hacía mal antes Pablo Casado. Defiende la necesidad de “asaltar” al descompuesto y menguante Cs, mientras se sale en busca de los “cabreados” con el Frankenstein del PSOE.

El crecimiento popular se va a jugar por un “centro” que, como el monstruo de lago Ness, muchos dicen haber visto, si bien certezas de dónde está no hay. De hecho, la tentación purista de representar ese espacio casi siempre ha llevado el apellido de derecha o de izquierda.

En esta ocasión, según los estrategas de Casado, el término mágico "centro" serviría para complicar el discurso movilizador de Pedro Sánchez contra “la foto de Colón”. Ciertamente, si el PP decide jugar a eso, el afán será complicado sin sacrificar la relación con Vox, pero... “spin doctors” tiene Génova.

Con todo, cualquier mortal se da cuenta de que, pese a las ingratas arremetidas personales de Casado contra Abascal en la tribuna del Congreso de los Diputados, el choque entre las dos marcas beneficia a ambas.

En disputa por el mismo electorado, los dos partidos sólo podrán cavar su tumba. Pero si Casado y Abascal consolidan un espacio tendrían a la vista el triunfo

Seguir pensando que Vox va a disolverse porque sus votantes añoran un partido “ganador” es no entender nada. ¡Los de Abascal son la tercera fuerza parlamentaria de España! Más realista parece hacer cábalas sobre el hambre social de moderación y estabilidad, alimentada por la crisis sanitaria, institucional y económica, que podría acercar al PP a los 120 escaños cuando se abran las urnas.

 

En el peor de los escenarios, Vox apuntalaría los 52 actuales, con su línea ideológica de “nueva derecha” alerta ante la desmesurada globalización y las políticas permisivas con la inmigración ilegal.

El otro "insomnio"

Esas cuentas abrirían la puerta a que el centro-derecha derrotase a la coalición social-comunista apuntalada por independentistas y regionalistas en busca de mayor recompensa. ¿Se unirían entonces PP y Vox con el objetivo de echar a Sánchez? Seguro. Incluso aunque Casado llegase a sostener que no sería capaz de dormir tranquilo con Abascal de vicepresidente. Ya se ha comprobado en la acera de enfrente.

“Enfrentados somos complementarios”, avisan los cercanos al líder popular. Llevan razón. En disputa por el mismo electorado, los dos partidos sólo podrán cavar su tumba ante Sánchez. Ahora bien, si Casado y Abascal, inteligentemente, consolidan cada uno un espacio con cimientos propios, tendrían a la vista la posibilidad de alzarse con el triunfo.

 

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