19 de noviembre de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Varios fallos policiales destapan un posible chivatazo a Raquel Gago

Pedro Mielgo, el policía jubilado que presenció los hechos durante su declaración.

Pedro Mielgo, el policía jubilado que presenció los hechos durante su declaración.

El "héroe" que identificó a Triana y Montserrat hizo una declaración que pagará cara la fiscalía. La inspectora jefe del caso asumió que hubo trato de favor por ser "familia de compañero".



El juicio contra Triana y Montserrat por el asesinato de la presidenta de la Diputación de León, Isabel Carrasco, tomó un giro poco esperado para la fiscalía. No se esperaba la defensa tener una oportunidad de oro para calificar como "falso" el testimonio del policía jubilado y su mujer que se contrapone al de Triana. Pero la tuvo y la aprovechó. La declaración de la inspectora de la investigación tampoco ayudó. Varias incoherencias dejan en evidencia al cuerpo de Policía que reconoció haber tenido trato de favor con las acusadas por ser "familiares de un compañero". 

El hombre misterioso que desenmascaró a Triana y a su madre ya tiene nombre, Pedro Mielgo. Sin embargo, el conocido como "héroe" del caso Carrasco  desinfló su leyenda al negar por dos veces y rotundamente que la voz de la grabación en la que se recoge la llamada que su mujer y él hicieron al 112 dando cuenta del crimen fuera la suya. 

No se pudo determinar si los nervios le jugaron una mala pasada al antiguo agente de seguimientos de la Comisaría de Benidorm pero con su negativa el juicio volvió a retomar los tintes de novela de ficción de los primeros días. "Detrás de mí, una señora rubia ha dicho que la voz de la grabación era la de su marido", se escuchó en la sala antes de que la mujer de Pedro ocupara su lugar ante el micrófono.

El letrado de la defensa despejó de suspicacias las palabras de Mielgo con una pregunta por lo que pudiera pasar: "¿Alguien le ha llamado para decirle que cambie su testimonio?. El "no" que respondió el policía a ambas abrió un nuevo camino que no pudieron cerrar ni las declaraciones de la esposa -"Dice la palabra momentico y él tiene mucha costumbre"-, ni las del policía local que les acompañaba.

¿Se ha reunido con alguna de las partes y le han aconsejado lo que debe de decir?

¿Se ha reunido con alguna de las partes y le han aconsejado lo que debe de decir?

Lo cierto es que la claridad con la que la mujer del jubilado detalló los hechos sorprendió a todos. "En el último tiro me quedé blanca cuando vi que a la persona que estaba en el suelo le botó la cabeza y que de la pistola salió humo. Te quedas que dices ‘tierra trágame", explicó ante el juez.

Una actitud muy distinta tuvo la inspectora jefe de la Udef que asumió varios fallos durante los interrogatorios y la investigación. El primero y más grave, permitir que madre e hija se vieran y acordaran no desvelar el paradero de la pistola. Además, desacreditó a los dos policías de Burgos al reconocer que fue un error decir que no estaban en la casa de Raquel Gago cuando sí fueron a buscar el arma. 

Un posible chivatazo de sus compañeros a Raquel Gago para que entregara el arma planea sobre el caso al saberse que dos agentes escucharon decir "entre dientes" a Triana que una policía tenía la pistola. Solo media hora después de este suceso Gago entregó el arma a sus compañeros agentes que se habían desplazado hasta su casa junto al jefe de la policía local y los oficiales de apoyo llegados de Burgos, que no llegaron a León a las 8 de la mañana como se reflejó en el informe sino a media mañana del día 13 de mayo. El próximo lunes les llegará el turno de dar explicaciones a estos dos comisionados del Jefe de Policía de Castilla y León.  

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