Recordando en el día de los fieles difuntos

Historias de familias que ayudaron a construir lo que hoy son los barrios valencianos de Cabanyal y Canyamelar

A principios del siglo IV, la persecución del imperio romano, en concreto de Diocleciano a los cristianos, produjo tantos mártires que la Iglesia instauró un día común para ellos, fuesen o no conocidos: el Día de Todos Los Santos. Se celebra el 1 de noviembre en esta España nuestra inmersa ya en otra campaña electoral.

Tradicionalmente es día festivo, no laborable en todo el país y acudimos a los cementerios. Y el día 2 de noviembre se conmemoran Los Fieles Difuntos o día de las Almas y vamos a misa a recordar a nuestros seres queridos que partieron con Dios Padre y siguen en nuestros corazones, y lo voy a simbolizar con mis queridas tías Pepa y Vicen Martínez Selva, de las que me sigo acordando a diario, por su bondad y humanidad.

Recuerdos de un 18 de octubre de 1978 que inaugurábamos en el Canyamelar con bendición de don Adolfo párroco de Cristo Redentor, Modas Isabel, y que hasta marzo de 1995, que se agravó la enfermedad de mi tía Pepa y cerramos, fue un clásico de nuestro barrio. Mi madre acompañada de sus hermanas, principalmente mi tía Vicen, que dejó de peinar a unas y otras en sus domicilios, para ayudar a su hermana la pequeña, que tras una intervención quirúrgica, mi padre decidió montar esa tienda para su distracción, ya que mi tía Maru trabajaba en Superette, el de la calle de Barraca y Reina; y mi tía Pepa de secretaría del arquitecto natural de Buñol, don José Giménez Cusi.

Aquella boutique de ropa femenina más que un negocio, era un centro de tertulia y reunión en el número 11 de la calle del Padre Luis Navarro, que fue el primer párroco de Nuestra Señora del Rosario frente a un jardín contiguo a los Jardines de Sorolla, luego construyeron una finca, por allí cerca estaba el estanco de los padres de Mari Tere Gracia, vecina de mis padres en J,J. Dómine, y el famoso Horno del Puerto.

La que durante tantos años fue esteticista de las falleras mayores de Valencia, y sus cortes de honor, la admirada Vicen Prosper y sus hijas mayores Beatriz y Elisa, ambas fueron al colegio Pureza de María, se encontraban entre la clientela de aquella época de mi madre. Ahora son mujeres de hoy, profesionales de reconocido prestigio.

Beatriz es Licenciada en Bellas Artes y doctora por la Universitat Politècnica de València. Desde el año 1997 participa en informes de tendencias para el sector del juguete, colaborando con la Asociación Española de Fabricantes de Juguetes y el Instituto tecnológico del Juguete. Su trayectoria docente se remonta a 1998, como profesora de Diseño del Departamento de Dibujo de la UPV. Desde entonces, participa de forma continuada en proyectos, exposiciones y publicaciones nacionales e internacionales. Y Elisa  es Doctora en Arqueología. Directora y coordinadora de proyectos de Arqueología Funeraria y Antropología Forense y Física. 

Maruja Santateresa, ¡que gran persona la viuda de Juan Martínez! Juan fue el fundador de Di-Mar con Aroldo Díez, y sus sobrinas Encarnita, Tere y Mayca también vistieron modelitos de Modas Isabel. Mayca es actualmente la directora de Comunicación de Isabel Bonig la líder del PPCV.

Chelo Ferragud y Tele Jurado, que también están en nuestras oraciones en el día de las almas, pues también están en el cielo fueron clientas-amigas. Y eso lo sabe bien su hija Almudena, que fue fallera mayor de Malvarrosa. Mi tía Amparín y mi prima Mati, Tere la mujer de mi primo Gabrielín, mi tía Paquita la mujer de mi tío Ramón, amarrador de buques como su padre, mi abuelo Bernabé. Cafetito mientas se probaban, los consejos de mi tia Vicen y tantas tertulias.

También vistieron allí en esa época las hermanas Andrés Celma, Mercedes, la insigne neuropediatra del Clínico, hoy jubilada, y Amparo, la pedagoga, esposa del actual gerente del Plan Cabañal-Cañamelar, el arquitecto y otrora activista vecinal Vicente Gallart Torán.Y un largo etcétera de amistades y clientas que frecuentaban aquella peculiar tienda de ropa que lideraba mi madre, y que aprebdió a coser en el taller de alta costura de Elvira Amutio en la calle Sorni de Valencia, siendo una joven.

Los escaparates eran cosa de mi tía Pepa, era una gran aficionada y compuso verdaderas maravillas, era una distracción a la que le dedicó muchas horas. Cuando dejó el despacho de arquitectura, por jubilación de José Gimenez Cusi, y gracias a su buena amiga y vecina, mi querida tía postiza Pili Romá Poveda, se pasó a trabajar de telefonista en el Hospital Clínico; y decían aquello de: “Clínico, dígame”, y te pasaban con la extensión correspondiente, no había teléfonos móviles y los facultativos llevaban buscas. Recuerdo a algunos de sus compañeros Fulgencio, Vicentita y Maria José Pardo, Pilar Adame, Federico Vidal, Montse, Roge Genovés, etc.

A Modas Isabel llegó en 1995 el primer estandarte de la Junta Mayor de manos de Ciriaco Ruiz. Lo regaló Paco Sanchis, que también está en el cielo, y era entonces presidente del Ateneo Mercantil de Valencia, y fue padrino del mismo con su nieta María Sanchis Illueca. Lo gestioné por encargo de Vicente Ballester . Allí también se vistió un Domingo de Ramos de 1990 para iniciar la Procesión de las Palmas el Obispo Auxiliar Rafael Sanus, junto con los que fueron párrocos del Rosario Alberto Villalba y Vicente Esteve, además de la eterna Concejala de nuestro Consistorio de la Valencia Marítima la querida Pepita Ahumada Camps.

Un recuerdo emocionado y una oración en un día como hoy para todos los fieles difuntos y especial para mis familiares y amigos. No hay día que mi esposa Alicia no se acuerde su madre Inés Sanchez Dobon. Queridas tías Pepa y Vicen, sirvan estas líneas de homenaje, pues desde las alturas seguís dándonos fuerza para en esta vida terrenal seguir vuestros consejos. Cuanto nos enseñasteis, casi sin darnos cuenta. Mi única pena es que no hayáis conocido a mis tres hijos, Juanfran, el primogénito, ya ha alcanzado su mayoría de edad. Ellos sí os conocen pues de eso se ha encargado el que suscribe, de contarles lo que significasteis para unos niños, vuestros sobrinos llamados, Jorge y Paco.

Ya saben que siempre les recomiendo escuchar a nuestro corazón, obrar el bien a los demás, y sentir estos lares marineros. Sean felices y nos vemos en la Valencia Marítima.

 

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